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El Teatro Real festeja su quinto aniversario con un día de puertas abiertas al futuro

Unas 6.000 personas se acercaron a conocer el recinto y a escuchar diversas actuaciones

El Teatro Real cumplió ayer cinco años de su azarosa nueva etapa mirando al futuro. El recinto operístico madrileño abrió sus puertas a miles de visitantes (6.000, según el Real), que desfilaron durante todo el día por un teatro que costó unos 150 millones de euros y que ha vivido una nueva etapa de alegrías y disgustos: luchas intestinas, de la anterior dirección, ceses, desplantes de divos (José Cura), algún problema técnico... Pero ayer fue día de fiesta con cientos de invitados, que pusieron el broche a una jornada que lleva el sello de la nueva dirección: abrir las puertas del teatro.

Desde las diez de la mañana hasta las siete de la tarde, y cada hora en punto, los asistentes pudieron disfrutar de una visita guiada y de una actuación lírica a cargo de 24 voces jóvenes de nuevos cantantes, que interpretaron arias o dúos de conocidas óperas en actuaciones intercaladas de 15 minutos. También intervinieron los alumnos de la maestra Enza Ferrari (que ha impartido estos días un curso de repertorio italiano) y la Joven Orquesta Escuela de la Sinfónica de Madrid.

Sentado en el patio de butacas de la sala principal, el público podía disfrutar de un pequeño recorrido por la historia de la ópera. Las colas dieron dos vueltas al teatro y los responsables del centro se vieron completamente desbordados por la afluencia de público. La entrada se efectuaba por la puerta de la calle de Felipe V y, tras realizar un recorrido por el teatro, los visitantes bajaban al vestíbulo principal para acceder a los conciertos, que duraban 15 minutos. Los responsables del Teatro Real en esta segunda etapa desde la reapertura (el recinto se construyó en 1850 y estuvo cerrado más de 70 años hasta 1997) tratan de cumplir así su deseo de convertir el espacio en 'un lugar para todos' y de quitarle al teatro la etiqueta de elitista que le cayó en los primeros cuatro años de nueva historia, con la antigua dirección liderada por el ex responsable gerente Juan Cambreleng.

La nueva directora gerente, Inés Argüelles, y el director artístico, Emilio Sagi, han destacado este año el 'enorme esfuerzo' realizado para aumentar la oferta de localidades fuera de abono, que se incrementa en más de un 15% (lo que ha suscitado las iras de algunos abonados), así como la necesidad de abrir 'puertas y ventanas'.

Fueron precisamente Argüelles y Sagi quienes agradecieron sobre el escenario la afluencia incesante de público, después de escuchar el coro Va Pensiero, de la ópera Nabuco, de Verdi, que interpretaron las voces del teatro.

La fiesta concluyó con un cóctel que se ofreció a todos los que han trabajado por el teatro en estos años. Hubo informalidad, familias completas con niños y artistas de anteriores montajes, y de óperas futuras, como fue el caso de la soprano María Bayo, que, junto al director de escena Luca Ronconi, ambos presentes en la celebración, pondrán en escena el mes que viene la obra Julio César, de Haendel.

Hubo recuerdos emocionados para los que ya no están, como el maestro García Navarro, antiguo director artístico del teatro, y mucha ilusión para un futuro en el que se espera mejorar la calidad musical, de manos del director Jesús López Cobos, que entrará como máxima figura musical a partir de la temporada que viene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002