Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ENTREVISTA

"Me motiva que me silben en el Bernabéu"

La convocatoria de José María Gutiérrez, Guti (Madrid, 1976) para jugar frente a Irlanda del Norte es un premio para uno de los futbolistas más sospechosos del país. Este talento natural, objeto de sentimientos encontrados en el Bernabéu, es tan madridista que renunció a duplicar su sueldo alegando con parsimonia que 'el Madrid es el mejor club del mundo'. Tan madridista que está dispuesto a dejarle su sitio a Ronaldo en el ataque, donde esta temporada triunfa -lleva un gol en Liga y cuatro en Liga de Campeones- sólo porque 'el Madrid ha fichado a un crack'. Al cuello lleva una de esas chapas que se cuelgan los soldados con sus datos personales, por si caen en combate.

Pregunta. ¿Iñaki Saez lo convoca por los goles que está metiendo o porque Valerón está lesionado?

'No quiero dedicarle mi tiempo libre al fútbol, porque el fútbol no es más que mi profesión'

'Cuando llegas al primer equipo te sientes en una nube difícil y si no bajas pronto te llevas un palo'

MÁS INFORMACIÓN

Respuesta. Supongo que necesita un media punta, porque en la lista aparecen Tristán, Raúl y Morientes. No me gusta entrar por la lesión de un compañero, pero voy a jugar donde más me gusta. Iñaki sabe lo que puedo aportar, me conoce bien.

P. ¿Cómo vive un delantero a la sombra de Ronaldo? ¿Qué hará cuando se recupere?

R. Soy claro: siento que cuando Ronaldo esté bien va a jugar. Él parte con ventaja porque es un crack, un fichaje estrella, un gran delantero que en el Mundial demostró que es uno de los mejores. Pero yo me siento útil porque puedo seguir aportando cosas. Ronaldo puede jugar y yo puedo seguir estando ahí, en el mismo equipo.

P. ¿Habla de bajar al mediocampo para dar paso a Ronaldo?

R. La verdad es que no se me ha olvidado ser media punta. Me divierte jugar como nueve porque estás en boca de gol, participando de las opciones ofensivas del equipo. Pero siempre he dicho que también puedo jugar en el centro del campo. A lo mejor eso es bueno para mí porque ahora hay una competencia muy dura por el puesto de delantero centro.

P. Lleva dos años como delantero forzozo y está de máximo goleador del Madrid, ¿no le sorprende su adaptación al medio?

R. Nunca creí que pudiera llegar a jugar en la punta. Es totalmente diferente a lo que había hecho, que era jugar siempre de cara al balón. Adelante siempre tienes que estar de espaldas, te tienes que mover mucho. Es un puesto difícil pero en un equipo como éste, plagado de estrellas, ser delantero es un poquito más fácil. Jugar con Zidane, Raúl y Figo, y no compenetrarte, es impensable para un futbolista del Madrid.

P. No tiene condiciones de delantero. No es rápido...

R. Es que ni Raúl ni yo jugamos de punta-punta. Cuando jugamos con Raúl él sale de delantero y yo me vengo atrás, o cambiamos y yo subo y él baja. Nos resulta tan cómodo jugar así... que no tiene nada que ver con esos delanteros fijos que tienen que estar habituados a jugar adelante, a pelearlas todas por arriba... Esas condiciones hacen que con Raúl nos compenetremos bien porque ninguno de los dos se fija. Así somos difíciles de marcar para cualquier defensa. Porque a los defensas les gusta tener un tío delante, controlado. Conmigo y con Raúl eso no pasa. No soy un nueve habitual.

P. ¿Su explosión como delantero está relacionada a la forma de jugar del Madrid? ¿Qué haría si jugase en un equipo que viviera de ponerle balones en profundidad, como el Inter, o el Valencia?

R. Para cualquier delantero es difícil jugar aislado. Lo que pasa es que en el Madrid siempre intentamos tocar el balón. No damos casi ningún pase largo, y nos movemos muchos jugadores alrededor de la pelota. Esto hace que yo pueda adaptarme con más facilidad.

P. Durante los entrenamientos se le ha visto muy pendiente de pegarle de primera. ¿Considera que los controles dentro del área son un error?

R. Desde que me pusieron en esta posición me preocupó la velocidad dentro del área. Tienes que resolver en décimas de segundo y si no eres rápido pierdes oportunidades claras de gol. Lo importante es pegarla. Tener la rapidez suficiente para decidir rápido es lo que diferencia a un superjugador de un delantero mediocre.

P. ¿Cómo va su relación con el Bernabéu?

R. Ha sido una historia de amor-odio. Pero más de amor que de odio. Ellos me han exigido porque pensaban que debía dar más. Que debía entregarme más. Para mí lo importante es que no paso desapercibido. Lo que no me gustaría es provocar indiferencia en el Bernabéu. Uno que no entusiasma, uno al que no pitan, uno que no cabrea al público cuando juega mal. Los pitidos me motivan.

P. A veces se le ve saturado de fútbol.

R. La vida de un futbolista en el Madrid es complicada. Te obliga a estar 24 horas pensando en el fútbol. Intento evadirme un poco y pensar que cuando las cosas van mal, no van tan mal como te dicen que van. Y cuando van bien, no van tan bien. Para mí es una satisfacción hacer partidos tan importantes como el de la Roma , pero se queda ahí. Cuando acaba el partido intento olvidarlo. Intento pensar que necesito mi vida personal. El fútbol no es todo. Sobre todo ahora que estoy casado y tengo hijos, quiero disfrutar de mis hijos, de mi mujer. No quiero dedicarle mi tiempo libre al fútbol. Porque el fútbol me ha dado lo más grande del mundo, pero no es más que mi profesión.

P. ¿Antes de casarse no era así?

R. Antes me acoplaba más a todo. Intentaba agradecer a todo el mundo, estar más tiempo metido dentro del fútbol.

P. ¿Ahora no disfruta?

R. ¡A mí me encanta disfrutar con esto, y que la gente disfrute conmigo!. Pero esto tiene otra parte, y es la de la soledad, la de la familia. Intento evadirme allí. Luego lo pienso fríamente y me doy cuenta que el fútbol es mi vida. Llevo jugando desde los nueve años en el Madrid y creo que cuando tenga 33 estaré jodido al ver que mi carrera se acaba.

P. ¿Aquello de que usted ha madurado es real o es un tópico para explicar que merecía el banquillo?

R. Ha existido un cambio personal y profesional. Formar una familia ha tenido sus complicaciones. Profesionalmente ahora me siento importante dentro del equipo. Soy el tercer capitán. He podido disputar partidos importantes con el brazalete y eso me ha hecho pensar que soy el primero que tiene que dar ejemplo. Ver lo que hacen Hierro o Raúl dentro del campo, jueguen bien o mal, me sirve de referencia, me demuestra que más allá de lo que pueda hacer futbolísticamente, tengo que transmitir cosas para que la gente y mis compañeros estén bien.

P. ¿No le sorprendió verse comprando escarpines y rebecas cuando nació su hija, a usted, que transmite esa imagen independiente?

R. Me encanta salir a comprar cosas a mis hijos. Son lo más grande que uno puede hacer.

P. ¿Qué recuerda de su acercamiento al primer equipo?

R. Pasé muchos años en los que se me hacía difícil ver una puerta abierta para seguir en el Madrid.

P. ¿No era un inconsciente a los 20 años?

R. Seguramente fui inconsciente de lo que tenía. En los primeros años, cuando subes al primer equipo, no eres consciente de dónde estás, del club al que perteneces. No sabes lo que te juegas. Te mueves en una nube difícil y si no te bajas pronto te das palos duros.

P. A veces parece que va sobrado. ¿El público no se lo recrimina?

R. Es que tengo mucha confianza en mí, y el Bernabéu es un campo complicado. Por eso hay que estar muy seguro de lo que haces, tienes que pensar que si fallas no pasa nada.

P. ¿Mantiene un puslo con el público?

R. Cualquier partido es un pulso. Contra el otro equipo, contra la afición que espera lo mejor de ti, contra ti mismo, para concentrarte y aumentar tu confianza por encima de lo normal... Es una lucha diaria. Por eso necesitas evadirte, porque si no, pueden contigo.

P. ¿Se ha convertido en un jugador más luchador o se considera un creador?

R. Me siento un jugador creativo. Intento hacer lo que me sale en cada momento, lo que me dicta la mente, pase lo que pase. Si las cosas van bien puedo hacer lo más grande y si van mal puede que la gente no comprenda lo que quiero. Pero que no esperen que dé la espalda a lo que yo siento y creo que debo hacer en el campo.

P. Usted renunció al Milan y a una subida de sueldo en el Madrid para quedarse. ¿Cómo lo explica?

R. El dinero no es todo. Yo vivo Madrid como seguramente nadie la viva. Para mí ésta es la mejor ciudad del mundo, y el Madrid me lo ha dado todo en la vida. Por eso rechazaría cualquier proposición buena con tal de seguir aquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de octubre de 2002