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Zaplana diseña una ejecutiva continuista para evitar descontentos

La proximidad de las elecciones autonómicas y la distancia que la función ministerial impone a Eduardo Zaplana respecto a la organización del PP en la Comunidad Valenciana pesan sobre la composición del comité ejecutivo regional que refrendará mañana el congreso regional del partido. La incorporación de Francisco Camps a la dirección regional en calidad de secretario general y candidato a la presidencia de la Generalitat, también, pero menos.

El propio Zaplana confirmó a la cincuentena de dirigentes del PP reunidos hace una semana en Valencia en la última reunión del comité ejecutivo regional saliente que 'la inmensa mayoría' de los presentes mantendrían su posición orgánica.

Dos miembros de la ejecutiva regional coinciden al señalar que la cohesión de la organización debe mantenerse incólume hasta las próximas elecciones y que cualquier movimiento brusco en la composición de la dirección regional podría generar descontentos innecesarios.

El actual equipo, además, ha cosechado los mejores resultados del PP en territorio valenciano y una amplia renovación sería incongruente con el guión del congreso, que debe ensalzar la trayectoria de Zaplana desde que asumió la dirección del partido.

Dos fuentes parlamentarias, por su parte, sugieren que el nuevo destino de Zaplana exige la incorporación de fieles valedores con peso público para garantizar el control del partido y sostener el tono presidencialista que ha presidido el funcionamiento del aparato durante los últimos años.

Unos y otros señalan que una incorporación desproporcionado de dirigentes vinculados con el sector cristiano del PP o procedentes de la extinta Unión de Centro Democrático podría generar recelos. 'Cada león en su territorio', comenta un veterano, 'y Zaplana es un maestro para eso'.

El juego de equilibrios que Zaplana ha mantenido en la organización del PP a partir de la máxima de 'reformar por adición, nunca por exclusión', tiene su correlato en las ponencias que recogen las propuestas que deben sustentar el próximo programa autonómico del partido.

La precisión en las coincidencias respecto a la línea oficial trazada en el último congreso nacional celebrado a finales de enero en Madrid queda patente, por ejemplo, en la posición del partido respecto a las investigaciones científicas y su colisión con creencias religiosas en los casos relativos al análisis de células madre que desarrollaba en Alicante el científico Bernat Soria. El PP de la Comunidad Valenciana defendió una enmienda en Madrid que abría un resquicio a esas investigaciones. La propuesta quedó tan matizada que perdió toda su fuerza. Y es precisamente esa redacción matizada la que se ha incorporado a la ponencia que somete al congreso Alejandro Font de Mora, portavoz en las CortesValencianas.

Todos los textos dedican un capítulo inicial a glosar los éxitos de la gestión desarrollada por Zaplana desde que llegó a la presidencia de la Generalitat en 1995 por contraposición con una oscura etapa previa.

'Omnílogo'

Las propuestas apenas incluyen novedades y algunas incluso ya están superadas por iniciativas legislativas del Consell. Pero, una vez más, Font de Mora ha logrado introducir las vaciedades más sonoras. Después de citar en un par de ocasiones a Adolfo Suárez como epígono del PP, el portavoz parlamentario dedica varios párrafos al centro político que caracteriza esencialmente por su falta de definición, por su 'permeabilidad con la sociedad', por el ejercicio de un 'gobierno interactivo', por la superación del diálogo entre dos actores hasta alcanzar el 'omnílogo' con todos los 'grupos surgidos de la libre iniciativa social'.

En conjunto, las ponencias reiteran la apuesta por la implicación de la 'iniciativa social', el capital privado, en la prestación de todos los servicios públicos, incluida la explotación de los trenes de cercanías de altas prestaciones.

Insisten en fomentar la presencia de la Comunidad Valenciana en la Unión Europea, pero siempre dentro del cauce institucional que representa el Comité de Regiones, y contienen algunas promesas que nunca se traducen en costes reales.

Sorprende que Macarena Montesinos, diputada regional por Alicante, sugiera que los ayuntamientos podrán asumir competencias transferidas desde la Generalitat en el marco de una segunda transición de forma voluntaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de septiembre de 2002