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DE EL SALOBRAL A VALDEMINGÓMEZ

'Prefiero que mis hijos estén en Rumania'

En El Salobral vivían hasta ayer 137 niños rumanos. Dentro de poco serán muchos más. Muchas de las mujeres que abandonaron el poblado están embarazadas. Algunas son muy jóvenes, incluso menores de edad. Mónica, de 15 años, es madre de Raúl, y está encinta. Espera un hijo, pero no sabe si será niño o niña y cuánto le queda para dar a luz.

Como Mónica, muchas mujeres rumanas cargaban ayer con el peso de su barriga, con bolsas de tela llenas de poca ropa y algunos juguetes. Allí no había adolescentes, ni mujercitas, ni jóvenes en plena pubertad. De niñas que no superan un metro de altura pasan a ser madres jóvenes, y luego ya son viejas.

Mientras sus padres se dejaban guiar con docilidad hasta los autobuses, los niños reían, saludaban a los policías, a los voluntarios, a los periodistas. Desayunaban galletas, un pepino o un hueso de pollo escaso de carne. La suciedad en sus rostros resaltaba sus ojos azules. Estaban descalzos, despeinados, con la cara llena de mocos y jugando entre el fango. Por eso Vasilika, una mujer embarazada de 33 años, pasaba la mirada por la suciedad y después sacaba de un bolsillo la fotografía de sus seis hijos. 'Mira todo esto. Mis hijos están mejor con mi madre, en Rumania. No sé cuándo volveré a verlos. Pero prefiero que estén allí'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de septiembre de 2002