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COLUMNA

La foto

Dicen que dijo Alfonso Guerra: 'Quien se mueva no sale en la foto'. Dicen que dijo Javier Arenas: 'Quien se ponga de perfil y no de la cara, se lo llevará el viento de Tarifa'. Hoy se abre el congreso de los populares en Granada y en el horizonte tampoco está escrita esta otra frase: 'No llores como mujer lo que no has sabido defender como hombre'. Claro que siempre queda la profunda y amenazadora promesa: 'Quiero un congreso a la búlgara'. No sé quién la ha dicho, pero me lo imagino.

El congreso del PP será un paseo militar para Teófila Martínez. O sea, para Javier Arenas. Aquí no se mueve nadie y quien lo haga se cae de las listas, versus Málaga, por ejemplo. Los críticos afines a Celia Villalobos no abrirán la boca. De eso se ha encargado, con la sinceridad que le caracteriza el secretario de los populares malagueños, Joaquín Ramírez, eterno valedor de Teófila a cuyo rebufo está haciendo carrera política. Item más, Ramírez tiene otro objetivo, claro y contundente: Teófila, la mejor candidata. Como tú, nadie. Y como trabajas con tanta fuerza y garra, con tanto señorío y altura de miras, ya lo sabes, a compaginar la alcaldía de Cádiz, la presidencia de la Junta y lo que te echen. Ramírez, hábil él, proclamada y elevada a los altares la señora Martínez, arrincona de por vida (es mucho decir) el fantasma de Celia Villalobos, que dicen vaga en las madrugadas políticas de Andalucía.

En fin, nada nuevo en el congreso del PP. Y si no será a la búlgara, poco le faltará. Los críticos están en los papeles y ya se sabe el mensaje dado por Aznar, ni familias, ni primos, ni abuelos. Nada nuevo porque, pese a que dos pesos pesados (Arenas, Montoro) han puesto firma a un proyecto de futuro, lo cierto es que más de lo mismo, pocas ideas nuevas y escaso proyecto de futuro, salvo aquello que le recuerdan a éste último de la vagancia extrema de los andaluces y que si Andalucía crece por encima de la media española y europea es porque estamos bendecidos por el agua bendita del Monasterio de Silos; es decir, por don José María Aznar. Que haya unos cuantos críticos que quieran levantar la voz, será como clamar en el desierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de septiembre de 2002