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Entrevista:FRANCISCO DE LARRAKOETXEA | Presidente de la ABAO

'En la ópera te tienes que dejar engañar'

La Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) nació hace ya medio siglo en una cocina impulsada por un puñado de locos por la lírica, recuerda Francisco de Larrakoetxea. Presidente de la asociación desde 1994, Larrakoetxea disfruta pensando que el 9 de abril de 2003 celebrarán su 50º aniversario con una representación de Zigor, de Francisco Escudero, en el auditorio del Palacio Euskalduna. Una representación de Turandot abre el próximo sábado una nueva temporada de la ABAO.

Pregunta. ¿Por qué despierta la ópera tanta pasión?

Respuesta. Creo que es como todos los hobbies; despierta pasión enorme en los grandes aficionados, como ocurre en el jazz. Luego está el público general. En estos momentos, la ópera está de moda en todo el mundo. Es un género musical completísimo, que tiene canto, ballet, teatro, puesta en escena. Y también se nota que en los últimos 20 años la música se toma más en serio, la gente está más preparada. Principalmente, los medios de comunicación han hecho que la ópera, y los cantantes se conozcan. El boom comenzó con el concierto de Los Tres Tenores en Caracalla y ese boom de publicidad hizo que todo el mundo conociera a Pavarotti, a Carreras y Plácido Domingo y ciertas arias de ópera. Se redescubre la ópera. La ópera vive un momento muy dulce: nosotros hemos pasado de tener 1.800 socios en 1988 a cerca de los 8.000 ahora mismo.

P. ¿Y qué le da la ópera a esos grandes aficionados?

R. Lo primero, la música. La música es maravillosa y la música cantada... Es como el torero, que se pone delante del toro y se juega la vida. El cantante se pone a cantar sin micrófono, confiando solamente en las cuerdas vocales. Es impresionante verles, qué estudios tienen, cómo se han preparado. Nosotros hemos visto el pánico escénico: cuando un cantante sale y no le sale una nota. Y también cuando se rompe la voz y se oye un gallo. Y luego, en la ópera te tienes que dejar engañar.

P. ¿Engañar?

R. Sí, porque ves una cantante horrorosa y grande, y un tenor bajito, piensas 'no se pueden amar de esa forma'. Tú te tienes que dejar engañar por la música, por la actuación teatral, y llegar a odiar al malo y decir 'pobre chica se está muriendo de tuberculosis', cuando ves La Traviata. No puedes ir a juzgar duramente la historia. Lo principal es que si lo que te entra por los oídos y la vista es bueno, te lo crees; si es mediocre, es difícil. Hay que dejarse transportar. En una ópera como Madama Butterfly he visto mujeres jóvenes con hijos pequeños que salen llorando al ver la despedida del niño y la madre. Pero lo primero es música y el canto, sobre todo música, y luego la escena, lo que entra por la vista.

P. En la ABAO han valorado tanto las voces que dejan la puesta en escena en segundo plano.

R. Ha cambiado mucho desde que pasamos al Palacio Euskalduna. Hasta entonces no teníamos un escenario adecuado. Ahora, el 60% de nuestros esfuerzos va a la voz y el 40%, a la escena. Es verdad que en muchos teatros del mundo se ha igualado, incluso se valora más la parte escénica. Mientras yo sea presidente con esta junta directiva seguirá en esa proporción. Quizá el día de mañana... En un baremo del uno al diez en propuestas de ese tipo, nosotros nos quedamos entre un seis y un ocho, nunca pasaremos de ahí. Nos movemos entre lo tradicional y un poco más moderno. Una modernidad tranquila.

P. Sin que nadie salga indignado del teatro.

R. Eso es lo que procuramos, porque la ABAO tiene fama entre los críticos de ser el lugar donde se viene a escuchar ópera-ópera.

P. ¿No se arriesgan a abrir un poco más el abanico?

R. Este año vamos a poner, por ejemplo, una Alcina preciosa, una ópera de Händel que es la más antigua que ha puesto la ABAO, pero también vamos a dar Zigor, una ópera vasca de 1962, la más moderna. El que crea que Zigor va a ser caserío y vaquitas se equivoca. Es una ópera vanguardista y será una puesta en escena moderna, porque lo pide la obra. El año que viene vamos a hacer siete títulos: tres de repertorio, dos que sean semiestreno en Bilbao y dos nuevos.

P. ¿El gran hito de la historia de la ABAO ha sido el traslado al Palacio Euskalduna?

R. No. El gran hito de los 50 años ha sido cumplir 50 años.

P. ¿Esa moda de que habla ha convertido la ópera en acto social?

R. He discutido mucho eso. La gente va a la ópera porque le gusta. Y, la verdad, porque tenemos precios muy buenos. Puedes entrar a la ópera por 5.900 pesetas y estás tres horas viendo un señor espectáculo.

PERFIL

Francisco de Larrakoetxea (Bilbao, 1950) heredó de su padre, tenor y fundador de la ABAO, y de su madre, profesora de piano, la afición por la ópera. Su tiempo se reparte entre la dedicación profesinal a su comercio del Casco Viejo y la vocacional a la ABAO, que preside desde 1994.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 2002

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