Crónica:LA MONUMENTAL | LA LIDIA
Crónica
Texto informativo con interpretación

Orejas esfumadas

En la sede de una de las grandes casas empresariales taurinas se guardó, antes de deshacer el paseíllo, un minuto de silencio en memoria de la cabeza visible de otra de ellas, Manolo Chopera, fallecido el pasado lunes. A continuación, el primero de la corrida de Gabriel Rojas, que sustituía a la previamente anunciada de Antonio Pérez y Pérez-Angoso, fue devuelto por su ostensible falta de fuerza, después de dos pares de banderillas.

Con el bien armado sobrero, de la misma ganadería, muy bien banderilleado por Alcalareño, El Cid muleteó templado, hondo y mandón en los medios, ante un oponente noble, pero que fue pronto a menos. El estoconazo cayó bajo y ello le privó de un posible trofeo. Redondeando un lote con muchos pitones, el cuarto lucía unas buenas velas y mostró poca fuerza, gazapeando y probando, en embestidas poco humilladas. El Cid estuvo muy por encima de él, con temple y mando, toreando muy despacio al embarcar perfectamente las embestidas. El toro era de pocos pases, pero El Cid le sacó los que tenía y unos cuantos más. No enterró el estoque hasta el tercer envite, por lo que sólo pudo dar la vuelta al ruedo tras petición de oreja.

Rojas / El Cid, Robleño, Julia.

Toros: cinco de Gabriel Rojas y uno, en quinto lugar, de El Romeral, bien presentados, prontos en varas y algo apagados luego. El Cid, vuelta al ruedo y vuelta ruedo. Fernando Robleño, nuevo en esta plaza, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo tras aviso. Rafael de Julia, silencio y división de opiniones tras aviso. Plaza Monumental de Barcelona, un tercio de entrada. 8 de septiembre.

Sin ningún prolegómeno y después de dos buenos pares de banderillas de Luis Miguel Calvo, el debutante Fernando Robleño comenzó dando distancia para torerar con aguante en los medios, adelantando la muleta y embarcando toreramente las embestidas con ambas manos, y siendo empitonado aparatosamente, pero, por fortuna, sin consecuencias. Pinchazo, media en su sitio y certero descabello dieron paso a una muy aplaudida vuelta al ruedo. En el serio quinto, Robleño se echó pronto la muleta a la zurda, muy torero y valiente, con los pies clavados en la arena, recordando en los cites y en la forma de embarcar al maestro colombiano César Rincón. Después de tres pinchazos escuchó un aviso, a la cuarta clavó todo el estoque y lo que podía haber sido un triunfo grande quedó en una vuelta al ruedo.

El tercero romaneó en el tercio de varas, pero llegó al último tercio corto de arrancada y con poco celo, teniendo delante a un Rafael de Julia que no consiguió acoplarse en ningún momento. El que cerró plaza llegó al trance final derrengado de los cuartos traseros, y Rafael de Julia, menos decidido y arriesgado que sus compañeros de cartel, no pudo obtener lucimiento, a pesar de su buena voluntad e insistencia, entre constantes muestras de debilidad por parte del astado. Al final, la sensación de haber asistido a una corrida en la que se toreó mucho y bien, por parte de El Cid y Robleño, a pesar de que su poca fortuna estoqueadora hizo que se esfumasen las orejas.

El Cid, lidiando un toro de su lote ayer.
El Cid, lidiando un toro de su lote ayer.JORDI ROVIRALTA
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