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Cuatro comarcas de Jaén sufren una despoblación similar a la de los sesenta

Los principales partidos políticos han coincidido en apuntar como una de sus prioridades en el nuevo curso la atención al medio rural. No es para menos. El fuerte éxodo poblacional que sufren muchas zonas del interior de Andalucía adquiere, en algunos casos, niveles comparables a la emigración producida en las décadas de los años sesenta y setenta. La situación es especialmente preocupante en Jaén, donde 81 de sus 97 municipios tienen menos de 10.000 habitantes. Comarcas como la Sierra de Segura, Cazorla, El Condado y Sierra Mágina llevan años acusando una curva descendente en su censo, en parte por la masiva salida de jóvenes. Este escenario sombrío tiene desesperados a los alcaldes y responsables locales, impotentes para atajar semejante sangría.

La situación resulta alarmante en la comarca de la Sierra de Segura. Sus 12 municipios perdieron el año pasado población respecto al anterior censo de 1999, según el Instituto de Estadística de Andalucía. Sus 27.369 habitantes quedan ya lejos de los 33.899 de hace dos décadas o de los 54.900 que se computaban al principio de los años sesenta. Este año ha seguido la tendencia y son decenas los jóvenes de Orcera, Siles, Villarrodrigo o Santiago de la Espada que han emprendido rumbo a las fábricas de ladrillos y azulejos de Castellón o a las huertas murcianas.

'Esta sangría nos tiene bastante preocupados porque se ceba con los más jóvenes', se lamenta el alcalde de Siles y presidente de la Asociación de Desarrollo Rural de la Sierra de Segura, José Ángel Cifuentes, del PSOE. A su juicio, los pequeños ayuntamientos han estado más preocupados los últimos años en completar las infraestructuras básicas que en generar empleo. Y cuando lo han intentado, añade Cifuentes, se encuentran, con la 'falta de cultura emprendedora'.

El alcalde de Siles critica la lentitud con la que se está gestando el Plan de Desarrollo Sostenible del parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas, aunque se muestra convencido de que esta figura de protección -declarada en 1986- 'no ha supuesto ningún freno' para el desarrollo de la comarca. No opina lo mismo Francisco Armijo, viceportavoz del PP en la Diputación de Jaén. 'El parque natural no ha sido la panacea, y sí una rémora, pues ha supuesto un estrangulamiento de la economía local'. Armijo avanza que su partido va a proponer la exclusión de las tierras de cultivo del parque natural en todos los municipios de Segura.

Una excepción

Ni siquiera los planes de desarrollo de las iniciativas comunitarias Leader y Proder han frenado el despoblamiento de la Sierra de Segura, según el geógrafo Eduardo Araque. La única excepción en la tendencia actual a la baja es la pedanía de Cortijos Nuevos, del municipio de Segura de la Sierra.

La situación no es demasiado mejor en la comarca vecina, la Sierra de Cazorla. Su municipio más pequeño, Hinojares, simboliza mejor que nadie el diagnóstico de 'neumonía' que sufre desde hace años, en palabras de su alcalde, Jesús Martínez, del PP. Los 800 habitantes de hace 20 años se han convertido hoy en 486, y a la escuela sólo acuden una decena de niños. Martínez demanda inversiones de todas las administraciones 'por una cuestión de justicia social' y dice no entender cómo se invierten 2.000 millones de pesetas en la recuperación del quebrantahuesos 'y se olvidan de este pueblo con graves problemas'.

José Álvarez, secretario de Desarrollo Rural de la ejecutiva del PSOE y alcalde de Santisteban, culpa de la situación al Gobierno por haber abandonado las inversiones en reforestación. La puntilla, agrega Álvarez, ha sido el decretazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 2002