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Entrevista:ANTONIO BARRIOS | Tanguista

'Perón nos llamaba por teléfono para que le cantáramos 'Mi Buenos Aires querido'

Antonio Barrios Mondéjar es un personaje popular en Alicante. Es el presidente de la Peña Amigos del Tango y a veces se arranca con una de estas melodías, actúa como monosabio en la plazas de toros y es bota de oro del campeonato de fútbol Copa San Pedro de la capital. Esa bota de oro es diminuta y la lleva colgada al cuello, con las medallas. La peña ha tenido una estrecha relación con el presidente argentino Juan Domingo Perón, 'que, cuando vivía retirado en Madrid, llamaba al local para que le cantáramos por telefóno su tango preferido, Mi Buenos Aires querido'. A partir de septiembre, la peña reanuda sus actuaciones con tanguistas en vivo los sábados por la noche en su sede tradicional de la calle de Bernardo López. La peña alicantina tiene colocada una placa en la tumba argentina de Carlos Gardel, 'el cantor de todos los tiempos'.

Pregunta. Usted es un personaje acreditado en los ambientes populares de Alicante. Es tan conocido en la plaza de toros como las figuras del toreo, presidió la barraca Al Peu del Benacantil, fue jugador de fútbol y logró el primer sillón de la Peña Amigos del Tango. ¿Cómo llegó a este puesto?

Respuesta. Yo toda mi vida era flamenco y no tenía vinculación con el tango. Pero la peña se trasladó a la calle de Díaz Moreu. Yo vivía detrás y empecé a frecuentarla. La peña se sufragaba con subastas de botellas de bebidas y yo era el que más pujaba. Por eso me hicieron presidente. Y aquí estoy desde el año 1963, el más sacrificado de todos los socios.

P. ¿Cómo se originó la relación especial con Argentina y con el presidente Juan Domingo Perón?

R. Por la peña venía un estrecho colaborador de Perón y por ahí empezó. Tenemos mucha correspondencia con la presidencia argentina y Perón e Isabelita nos mandaban cada año felicitaciones con sus fotos, que están expuestas en estos murales. El ya ex presidente, cuando vivía en Madrid, llamaba aquí por teléfono. Embargado de nostalgia, nos pedía que le cantáramos por el auricular Mi Buenos Aires querido. Y lo hacíamos. Otra de las veces que le atendí me dijo: 'Antonio, cuida la peña, que no se pierda el tango'. Yo le contesté que no se preocupara, que mientras yo viviera, no se cerraría.

P. ¿Qué le encuentra al tango para no cansarse de escuchar cada sábado, desde hace 40 años, este tipo de canciones?

R. El tango es una melodía especial, bonita, relaja. No es el lamento del cabrón, como habitualmente se dice. Proviene de las habaneras y es un canto a la vida. Cada tango es una historia distinta, no habla sólo de hombres abandonados por sus mujeres.

P. El número de socios de la peña disminuye con los años. ¿Eso quiere decir que los jóvenes desconocen esta música?

R. Es verdad que hace años éramos más de trescientos y que ahora hay menos. Dejan de venir porque se hacen mayores y les resulta costoso salir de casa a las doce de la noche, cuando empiezan nuestras actuaciones. Pero los jóvenes cogen el relevo, les gusta. Y eso se demuestra en la gala del tango que hicimos en el Teatro Principal, en 2001. Más de mil personas se quedaron en la calle por falta de espacio.

P. ¿No deja usted su faceta de monosabio de la plaza de toros a pesar de haber rebasado los 70 años?

R. Llevo trabajando en la plaza de toros 50 años, desde cuando toreaba Manolete. Primero vendí almohadillas, estuve en la barra y luego empecé a ajustar el peto a los caballos de los picadores, a asistirlos en el ruedo. He actuado en las plazas de Alicante, Madrid, Valencia... Y tengo mis cornadas. Del ambiente del callejón no me retiro, ¡pero si hay quien pagaría un millón por vivir desde ahí la corrida!

P. A su edad ya no podrá saltar la barrera en caso de apuro.

R. Cuando viene el toro, qué remedio queda. Si no logro saltar, me tiro de cabeza al callejón. La principal cornada que recibí me la pegó un toro que lidiaba Diego Puerta. La terna la formaban El Cordobés, Puerta y Cobazo, en 1972. Salí al ruedo ayudando a los caballos y me distraje con la puerta que se quedó abierta. Se arrancó el toro y me corneó por el muslo. Me operó y me salvó el médico Vicente Reyes.

P. Ha sido, además, jugador profesional de fútbol. Siendo tan conocido, ¿no ha recibido ofertas para entrar en política?

R. Por la peña han venido para que les brindemos apoyos, sobre todo cuando éramos tantos socios. Pero he sido fiel a un consejo de mi padre para que no me metiera en cuestiones de partidos.

P. ¿Y a qué mas aspira?

R. A cosechar amigos. El dinero no vale para nada. Lo mejor es que donde vayas tengas a alguien que te atienda. Siempre he tenido esa idea y la mantendré hasta que me muera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 2002