La playa de Santa Pola se reabre 24 horas después de la amenaza de bomba

Los expertos en desactivación de explosivos de la Guardia Civil dieron por terminado al filo de la una de la tarde de ayer el rastreo en busca de una supuesta bomba colocada en los alrededores de una discoteca en la Gran Playa de Santa Pola (Alicante).

La playa fue cerrada al mediodía del viernes, después del aviso que recibió un diario vasco en nombre de la banda terrorista ETA. Los Tedax decidieron abrir la zona tras certificar que no había ninguna bomba.

Los artificieros rastrearon, con la ayuda de perros adiestrados y una pala excavadora, la discoteca, las calles cercanas a la playa, unos 200 vehículos estacionados y una hectárea de arena. La amenaza de bomba, aparte de sembrar la angustia entre los vecinos, ha despertado el pesimismo entre los hosteleros de Gran Playa, que dan por perdida la campaña turística de verano.

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Idéntica situación de desconcierto vivieron en la mañana de ayer los vecinos y comerciantes de las playas de Cullera y Gandía, en Valencia. Una llamada anónima alertó de la colocación de artefactos explosivos en ambas playas. La zona fue acordonada y cerrada al público hasta el mediodía. Tras verificar que se trataba de falsos avisos, las dos playas se reabrieron al público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de agosto de 2002.

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