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Crónica:Campeonatos de Europa al aire libre | ATLETISMO

Paula Radcliffe, puro coraje

Valiente y constante, la británica marca su territorio en los 10.000 metros

Respecto a los africanos hay dos teorías y dos prácticas. Entre los teóricos, algunos, la mayoría, dicen que hay que aprovechar los Campeonatos de Europa, la única oportunidad de gloria de que pueden gozar los atletas del Viejo Continente, sobre todo los fondistas, a quienes los africanos no dejan ni las migajas en los Juegos Olímpicos y los Mundiales. Pero llegan los Europeos y se desesperan. Sin africanos, están perdidos. No hay quien marque la táctica, no hay rival tras el que esconderse. Otros, los menos, como Antonio Jiménez Pentinel, no se desesperan y, aunque choquen una y otra vez contra los kenianos, los etíopes y los marroquíes, siguen diciendo: 'No hay que llorar, sino luchar por ser como ellos. Hay que lograr que sean ellos los que nos teman'.

Paula Radcliffe es de la misma pasta y, a sus 28 años, ha logrado, al fin, unir la teoría a la práctica. Antes un corderito camino del matadero en las carreras de fondo, dominadas por las africanas, la británica es ahora la más temida. Y su triunfo, anoche, en los 10.000 metros, aun sin africanas, pero con récord europeo (30m 1,10s), es un argumento más a su favor.

De Radcliffe y de su cola de caballo, siempre bamboleante en contrapunto a su cabeza, y de sus calcetines, estirados hasta las rodillas, siempre se ha alabado su valentía y su constancia y se ha lamentado su falta de gracia, de chispa ganadora. Pero la atleta de Bed-ford, que empezó a correr de niña detrás de su padre, que disputaba maratones populares, siempre ha tenido algo más. Ha tenido la valentía suficiente para salir a las gradas de Edmonton 01 con una pancarta denunciando a su rival tramposa, la rusa Olga Yegorova, positiva por EPO, y ha tenido la constancia necesaria para no desfallecer y lograr un salto de calidad único para deshacerse de cualquier problema con las africanas.

¿Cómo no va a tener coraje si fue capaz de aguantar diez minutos en una bañera que su marido, el ex atleta Gary Lough, le llenó de cubitos de hielo, porque dice que es el mejor método de recuperación, tras correr el maratón de Londres en 2h 18m 56s, a sólo 9s del récord mundial de la keniana Ndereba? ¿Cómo no va a tener constancia si se ha comprado una casa en Font Romeu, en los Pirineos, para entrenarse más en altura y seguir progresando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de agosto de 2002