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Reportaje:

Controladores de alta tensión

40 técnicos de Iberdrola se encargan de supervisar los 27.000 kilómetros de red eléctrica para evitar los apagones

La amenaza del apagón queda lejos este verano. Por lo menos eso es lo que asegura Ricardo Sánchez Roig, responsable del Centro Regional de Operaciones e Información (CROI) de la compañía Iberdrola. Los rayos propios de las tormentas veraniegas, que pueden dañar la red eléctrica, no deberían suponer un problema. Ni siquiera tendría por qué preocupar a los madrileños la elevada demanda de energía que hay en esta época del año, debida en gran parte al consumo de los equipos de aire acondicionado y que alcanza hasta 2.700 megavatios.

De evitar los 'lejanos' apagones es de lo que se ocupa el CROI, que trabaja conjuntamente con equipos volantes y un servicio telefónico de atención al cliente, en horario continuado todos los días del año.

Desde el CROI, ubicado en la calle de los Chulapos (Arganzuela), se controla cualquier trasvase de más de un kilovatio de energía por los 27.000 kilómetros de red de esta compañía eléctrica en la Comunidad de Madrid. Los 40 técnicos que trabajan en este centro vigilan desde las pantallas de sus ordenadores, en tiempo real, todos los circuitos de distribución eléctrica de la región, y activan cuando es necesario -unas veces en caso de apagón y otras antes de que se produzca, con el fin de evitarlo-, las vías alternativas de suministro eléctrico.

Las 110 subestaciones que tiene Iberdrola en la región, controladas desde el CROI, transforman la energía de alta a media tensión y aportan la electricidad a una de las redes que aparecen en las pantallas de los ordenadores de este centro. Cada una de estas redes, cuyo esquema se asemeja a un plano de metro, cuenta a su vez con varios de los 12.000 centros de transformación alimentados por las subestaciones. Estos centros de transformación convierten la energía a baja tensión y la distribuyen a los usuarios. La existencia de varios de ellos en una misma red permite poner en marcha las vías de suministro alternativo 'disponibles prácticamente desde cualquier punto', según Sánchez Roig, y reducir el número de afectados y el tiempo del apagón.

Restablecer el suministro eléctrico en el menor tiempo posible y reducir al máximo el número de afectados por los daños ocasionados es el principal objetivo del CROI. Para ello abren y cierran las distintas líneas de distribución energética, ayudados por los equipos volantes que acuden al lugar. Estos equipos les aclaran cuáles son los daños reales y efectúan las reparaciones in situ. Mientras tanto, el circuito alternativo activado desde la calle de Chulapos debe restablecer el suministro a la mayor parte de los afectados. Ricardo Sánchez Roig asegura: 'Se tarda menos de dos horas en restituir el suministro, y entre dos y cuatro en reparar los cables dañados'.

Los 'lejanos' apagones y las averías son consecuencia, según Sánchez Roig, del 'constante crecimiento urbanístico de Madrid'. 'Pero las máquinas excavadoras son las principales causantes de los daños sufridos en la red eléctrica. A pesar de que se les dan los planos antes del inicio de cualquier obra, muchas veces no los respetan y dañan los cables de fibra óptica enterrados a un metro y medio de profundidad', aclara el responsable del CROI. En este centro aseguran que, aunque el cable no se vea afectado directamente, la apertura de zanjas en la vía pública provoca a menudo inundaciones y daños posteriores en la red.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de agosto de 2002