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OPINIÓN DEL LECTOR

Decretazos en la Universidad

En la mañana del 19 de junio, tras firmar un 'recibí' nos entregan una carta firmada por la gerente de la Universidad de Granada. Son dos líneas que así rezan: 'Por el presente escrito se participa que con efectos desde la recepción del mismo se da por extinguida la relación de servicios que ha mantenido con esta Universidad''.

En definitiva tras 12 años de trabajo como Modelos en Vivo de la Facultad de Bellas Artes de Granada estamos despedidos, no dan razones que justifiquen tal decisión.

De forma oficiosa se nos hace llegar por distintas vías que los dos sindicatos mayoritarios en el comité de empresa han presionado e impulsado este despido. Los mismos sindicatos que en su día no se pronunciaron a favor de la extinción de la categoría de Modelos en Vivo que formaba parte del personal laboral de esta Universidad, promoviendo la contratación de empresas de servicios. Son los mismos sindicatos que convocan a la huelga general.

Asimismo, reiteradamente, el equipo rectoral nos comunica por vía verbal e indirecta que ellos no pueden hacer nada frente a la presión de los sindicatos mayoritarios. Quieren resolver el problema de forma justa para ambas partes pero no pueden por 'presiones'.

La Universidad estrena el decretazo del Gobierno. Nosotros lo padeceremos y ni tan siquiera podemos hacer huelga puesto que ahora somos parados y paradas. Eso sí hemos participado en la manifestación. Desconfiamos de la gestión que puedan hacer estos sindicatos de los resultados de esta huelga general.

Somos personas, no mercancías. Las personas se caracterizan por tener dignidad y estar dispuestas a ejercer dicha dignidad aunque se la nieguen.

Aún puede la Universidad rectificar y hacer de este error virtud que muestre el talante humano y en defensa de la justicia social de esta institución pública. Por parte de los modelos afectados seguiremos reivindicando la dignidad que caracteriza a nuestro oficio. Como personas entendemos que tener miedo es ser esclavos, nacimos libres y con dignidad y así estamos dispuestos a morir, aunque los tiempos promulguen la indignidad y la esclavitud laboral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de julio de 2002