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Reportaje:Mundial 2002 | Crisis en el banquillo de España

Tardío consuelo para Kahn

El portero alemán, elegido mejor jugador del Mundial por los periodistas

A Oliver Kahn le sobró un solo error para completar un Mundial perfecto, pero ese error le costó, probablemente, la Copa del Mundo a la selección alemana. Pese a ello, o quizás por ello, el volcánico guardameta, de 33 años, ha sido elegido, por los votos de la prensa, el mejor jugador del Mundial.

A Kahn, al finalista derrotado, le ha recaído un trofeo, el Balón de Oro del Mundial, que ya recibieron figuras del nivel de Paolo Rossi (1982), Diego Maradona (1986), Salvatore Schillacci (1990), Romario (1994) y Ronaldo, curiosamente otro finalista vencido, en 1998. Precisamente Ronaldo, consagrado oficiosamente como rey del mundo por sus dos goles en la final del Mundial (ocho a lo largo de todo el torneo: el pichichi), ha sido sólo el sorprendente segundo de la votación periodística, cerrada entre los 10 jugadores determinados por el Grupo de estudios técnicos (GET) de la FIFA. Kahn recaudó147 votos ( el 25% de los emitidos), muchos de ellos decididos antes de la final, mientras que Ronaldo se quedó en el 21%. Tercero fue el héroe local, el central coreano Hong Myung Bo, con 108 votos. Décimo y último quedó el central del Madrid Fernando Hierro.

El galardón, que tiene un carácter más simbólico que real, funciona como un consuelo tardío para el inconsolable Kahn, el deportista cuyo afán de perfeccionismo le ha llevado a convertirse en uno de los mejores guardametas de la historia. Su capacidad de intimidación ante los delanteros rivales y de liderazgo en su propio equipo ha sido básica para conducir a una Alemania sin grandes figuras hasta la final del Mundial.

Y allí, el día más especial, llegó lo inesperado. En el primer tiempo, Kahn había estado imperial, controlando todo lo que ocurría en su área, imponiendo su enorme presencia a las llegadas de Ronaldo, que no supo jugarle tres mano a mano consecutivos. En uno de ellos recibió un pisotón en la mano derecha. Jugó el segundo tiempo con dos dedos de la mano derecha, el meñique y el anular, vendados por debajo del guante. Y al primer disparo lejano de Rivaldo, al que llegó con facilidad, reaccionó con un error: no sujetó el balón que salió rebotado; tampoco fue lo suficientemente rápido como para levantarse e impedir el remate del veloz Ronaldo, que llegó, tocó y marcó.

Un clavo saca a otro clavo, y, de la misma manera que Kahn superó la depresión de la increíble derrota (dos goles en los dos últmos minutos) de la final de la Copa de Europa contra el Manchester en 1999, siendo fundamental en el triunfo ante el Valencia, en los penaltis, en 2000, el verdadero consuelo de Kahn, la gran revancha, sólo podrá llegar en el Mundial de 2006, que, más a su favor, se disputará en Alemania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 2002