El PP catalán insiste en que no desea romper con CiU ni que se adelanten las autonómicas

El presidente de la patronal Fomento del Trabajo, contra el anticipo de las elecciones

Los conservadores quieren dejar claro que si hay ruptura de la mayoría parlamentaria que viene garantizando la estabilidad parlamentaria del Gobierno de Jordi Pujol no será por su culpa. El presidente del PP de Cataluña, Alberto Fernández Díaz, lo reiteró ayer, tras una reunión de los diputados del PP en el Parlament. Fernández se remitió al debate de orientación política general a celebrar en septiembre para ver si CiU sigue contando con el PP. Los socialistas creen que esto se verá ya dentro de 10 días, en el debate sobre el estado de la nación que se celebra los días 15 y 16 en las Cortes.

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Aunque el PP no quiere poner fin a los seis años de colaboración con CiU, Alberto Fernández no se privó ayer de señalar que los nacionalistas catalanes se lo están poniendo difícil. 'CiU está diciendo que quiere gobernar en minoría y, además, sin diálogo con ninguna otra fuerza, y eso es imposible', afirmó.

En el debate de política general con el que se abrirá el curso parlamentario en otoño deberá verse qué prioridades se fija el Gobierno de Pujol, y con qué apoyos cuenta para aplicarlas. En ese momento, dijo ayer Alberto Fernández, el PP presentará sus propuestas, basadas en sus propias prioridades, tanto en materia de política territorial como fiscal y económica. Será la hora de la verdad para CiU.

Si entonces no hay acuerdo, CiU tendrá que buscarse otros aliados. A estas alturas ya está muy claro que después de haber despreciado las tres solemnes ofertas de colaboración que a lo largo de la legislatura le ha presentado Esquerra Republicana (ERC), CiU no tiene otra opción que la del PP. Consciente de que ésta es la situación, Alberto Fernández la definió así: 'Afrontar el futuro como ellos dicen es imposible. O sea que ya explicarán qué piensan hacer'. El adelanto de las elecciones autonómicas no es del gusto de los conservadores. Pero Alberto Fernández hizo notar ayer que, tal como se está comportando CiU, el PP no 'puede descartarlas'. También el presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional, Juan Rosell, se pronunció en contra del adelanto electoral, en una entrevista por COM Ràdio. 'A los empresarios las elecciones nos van mal siempre, y más si son anticipadas', dijo. A esto añadió que no le preocupa quién vaya a ser el próximo presidente catalán. 'Tanto Mas como Maragall pueden ser perfectamente presidentes de la Generalitat', dijo, 'y a los empresarios no nos dan miedo ni el uno ni el otro'.

El debate del día 15

Los socialistas creen que no habrá que esperar al otoño para comprobar que CiU no puede prescindir del PP ni le conviene adelantar las elecciones autonómicas. Más allá de las declaraciones altisonantes, el debate sobre el estado de la nación que se celebra la semana próxima en el Congreso de los Diputados mostrará si CiU se pasa a la oposición o no, explicó el portavoz del PSC, Miquel Iceta. 'Mi previsión es que no lo hagan', adelantó. Iceta basó esta opinión en el comportamiento de CiU la semana pasada. Mientras lanzaban declaraciones contra el PP, dijo, lo cierto es que el portavoz nacionalista en el Congreso de los Diputados, Xavier Trias, elogiaba la gestión de Aznar durante el semestre europeo presidido por España y votaba a favor de la propuesta de reforma fiscal del PP. Y en Barcelona, CiU y PP se unían para rechazar en el Parlament una propuesta de la izquierda que pedía la retirada de la reforma laboral.

La conclusión de Iceta fue que 'una cosa es marcar distancias, algo que conviene tanto al PP como a CiU, y otra muy distinta partir peras, romper de verdad'. Romper ahora sería tanto como reconocer que se han estado equivocando durante seis años, y acarrearía dificultades graves. Como hacer frente a las comisiones de investigación que el PP lleva tres años frenando en el Parlament, agregó.

Los otros dos partidos de la izquierda catalana no dan credibilidad alguna a una ruptura entre CiU y el PP. 'Lo que sea, está pactado, tanto si es adelantar las elecciones como si no', sentenció el portavoz del grupo parlamentario de ERC, Josep Huguet. Tan grande es la identificación entre la derecha españolista y la nacionalista, agregó, que 'si CiU cree que le conviene perder unas cuantas votaciones para recuperar credibilidad, el PP está dispuesto a hacerle este favor'.

Rafael Ribó, de Iniciativa Verds, calificó el distanciamiento de CiU y PP como 'una escenificación'. Propuso que si CiU y PP juegan a mostrarse divididos, los tres partidos de la izquierda deben mostrarse unidos, para dejar claro ante el electorado que existe una alternativa de gobierno progresista.

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