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El aspirante al trono Leka I regresa a Albania armado hasta los dientes

La policía requisa rifles, un lanzagranadas y un mortero al séquito real

Leka I, aspirante al trono de Albania, regresó a su país de origen tras 63 años de exilio armado hasta los dientes. Nada más aterrizar en el aeropuerto Madre Teresa de Tirana, el pasado sábado, la policía le requisó todo un arsenal, incluidos nueve rifles automáticos, un lanzagranadas y un mortero. Procedente de Suráfrica, Leka llegó a Tirana acompañado de varios familiares, dos guerreros zulúes y un ex oficial del Ejército británico.

El director de la policía, Bilbil Mema, explicó que el arsenal de Leka, conocido por su afición a las armas, venía distribuido en 11 cajas, en las que había un lanzagranadas antitanque y un mortero. 'La policía se ha incautado de 84 armas. Un grupo de expertos ha verificado, de momento, que hay nueve fusiles Kaláshnikov y varias armas antiguas', declaró Mema.

Los Kaláshnikov son consideradas armas de guerra en Albania, por lo que Leka no podrá recuperarlos. Mema no precisó si el aspirante al trono será acusado de algún delito. Otras armas requisadas son escopetas de caza y les serán devueltas. Según la prensa albanesa, los acompañantes de Leka aseguraron haber declarado las armas al salir de Suráfrica. La policía detuvo brevemente a los dos guerreros zulúes que le acompañaban por ir armados.

Es la tercera vez que Leka I regresa a Albania desde la caída del régimen comunista, en 1990. El aspirante al trono fue expulsado del país en 1939, siendo un bebé, por las fuerzas de ocupación de Mussolini. Hijo del rey Zog, que gobernó Albania entre 1928 y 1939, es la última figura real que regresa a un país del este de Europa con la intención de desempeñar un papel político relevante.

No es la primera vez que su pasión por las armas le crea problemas en Albania. Cuando perdió un referéndum para restaurar la monarquía, en 1997, Leka, indignado con los resultados, marchó por la avenida principal de Tirana vestido de uniforme militar y armado con granadas y pistolas.

Pan y sal

A su llegada a Tirana, Leka vestía un traje gris y fumaba sin parar. Él y su madre, Geraldine, recibieron el tradicional obsequio de pan y sal al bajar las escalerillas del avión. Varios miles de partidarios, llegados de todas las regiones de Albania, le aclamaron, bailando al ritmo de tambores y clarinetes bajo el fuerte calor. Ya en las calles de la capital, los monárquicos besaron su limusina blanca y lanzaron flores, mientras el vehículo circulaba delante de una multitud que agitaba banderas amarillas y rojas del partido monárquico.

La multitud gritaba '¡Viva el rey!' y '¡Viva el príncipe!', cuando Leka y su hijo, del mismo nombre, salieron de su automóvil. 'Traigo el mismo mensaje que en 1997: debemos progresar en paz, hermandad y unidad', dijo Leka junto a su esposa, Susan, nacida en Australia. A diferencia de 1997, cuando se aceptó su deseo de convocar un referéndum sobre la monarquía, en esta ocasión no ha pedido retomar el proceso ni participar en la vida política. Alrededor de una tercera parte de los albaneses votó entonces a favor de la restauración de la monarquía, pero el referéndum tuvo lugar en un periodo de grandes turbulencias políticas, con los albaneses deseosos de autoridad. 'No hay Albania sin reino', gritaron cientos de partidarios que aún creen que Leka puede ser el antídoto para los muchos problemas de Albania.

Coronado rey en París por sus partidarios tras la muerte de su padre, en 1963, Leka se trasladó después a España con el visto bueno de Franco, pero fue expulsado en 1979 por su implicación en un caso de tráfico de armas. Entonces fijó su residencia en Suráfrica.

En 1993 regresó a Tirana, pero fue expulsado por el entonces presidente, Sali Berisha. En 1997, sin embargo, hizo campaña durante cuatro meses para restaurar la monarquía. Pero el proceso tuvo un final tragicómico cuando Leka se paseó por Tirana armado y en uniforme militar. Uno de sus partidarios disparó al aire y provocó un tiroteo, en el que murió un joven. Leka decidió abandonar el país y fue condenado en ausencia a una pena de cárcel, que fue más tarde perdonada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002