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Crónica:Campeonato de España de fondo en carretera | CICLISMO

Un modesto es el campeón

Juan Carlos Guillamón sorprendió a todos en la llegada de Salamanca

Culminando una temporada en la que los equipos pequeños del ciclismo español se han dejado ver como ningún año, Juan Carlos Guillamón, un veterano ciclista modesto de un equipo modesto, ganó sorprendentemente el campeonato de España de fondo en carretera, ayer, en el empinado repecho de la calle de Federico Anaya, en Salamanca. Guillamón, murciano, de 27 años, se adelantó al previsible sprint demarrando con fuerza a unos cientos de metros, y superó a Abraham Olano, que salió tarde a por él, y a Miguel Ángel Martín Perdiguero, que se impuso al grupo. Lo que queda de temporada y el comienzo de la próxima vestirá el maillot de campeón nacional. 'Un maillot que desean lucir todos los ciclistas y que espero llevar con dignidad', dijo.

Juan Carlos Guillamón no va al gimnasio ni hace pesas en invierno. 'Ayudo a un amigo a repartir lavadoras y electrodomésticos pesados por los domicilios, es el mejor ejercicio para fortalecer las piernas'. Tampoco es tan exagerado, Raymond Poulidor mantenía la forma los inviernos cortando leña en los bosques del Limusín, y Gabika se iba de caza.

La carrera profesional de Guillamón, del Jazztel, ha sido igual que la de muchos, decenas de corredores amateurs que no encuentran hueco en los grandes equipos profesionales españoles. Por sueldos de miseria, con contratos basura y con una tremenda voluntad de demostrar que el mundo se equivoca con ellos, emigran a Portugal, se matan a correr en carreras locales y esperan llamar la atención. Un pozo. 'Portugal es una oportunidad para pasar pero es difícil salir de allí', dice Guillamón, natural de Puebla de Soto, que pasó a profesional en 1998, ya corredor talludito de 23 años, en el Gresco Tavira, de Portugal.

Allí, Guillamón, que como amateur fue subcampeón de España en 1996 tras Javier Otxoa, estuvo tres años, ganó un par de carreras y esperó su oportunidad. No le llegó una oferta de un gran equipo, pero por lo menos la oferta fue de un equipo español, el modesto Jazztel de Miguel Moreno, lo que le ha permitido, aun no ganando apenas dinero, disputar el calendario español, salir por la tele, mostrarse más a los grandes. E incluso, como ayer, ganarles. El punto más alto de una carrera que se ha visto interrumpida por dos operaciones de la arteria iliaca, en 1997 y 2001, para solucionar un problema circulatorio provocado por la hipertrofia del psoas, el músculo del solomillo.

El momento clave de la carrera que consagró a Guillamón fue la desgraciada caída que acabó con la clavícula derecha de Iñigo Landaluze y con Santi Blanco tendido en el suelo, inmóvil, sin conocimiento, después de caer de cabeza y recibir sobre su espalda el peso de David Muñoz. El ciclista salmantino fue trasladado a un hospital con traumatismo craneoencefálico. Permanece en observación. Como consecuencia de la caída, el pelotón se cortó. Gran número de favoritos, entre ellos Óscar Freire, se quedó descolgado y sólo 25, entre ellos Guillamón, se jugaron el triunfo.

Commesso, en Italia

Guillamón fue el único vencedor sorprendente en los campeonatos nacionales. En Francia el triunfo fue para Nicolas Vogondy (fdjeux.com); en Italia, el volcánico Salvatore Commesso (Saeco) repitió un triunfo ya logrado en 1999 por delante de Casagrande y Frigo. En Bélgica y Alemania ganaron sprinters: Tom Steels (Mapei) ganó su tercer título belga, y Danilo Hondo (Telekom) fue el mejor germano por delante de su compañero Zabel. En Holanda el triunfo fue para Stefan van Dijk, del Lotto, y en Suiza para Alexander Moos, del Phonak, el equipo dirigido por Álvaro Pino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002