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Crónica:ALICANTE | LA LIDIA

Una corrida agradable

Tres toros excelentes de El Pilar, dos con sus posibilidades y un sexto de escasa nota, y tres toreros que fueron entendiendo la corrida poco a poco, para sumar una tarde en la que unos y otros acabaron poniéndose de acuerdo. El festejo creció a partir del tercero y perdió nivel con el último.

A Barrera le costó bastante descubrir lo positivo del toro que abrió plaza, con el que sólo llegó a centrarse a mitad faena en un par de series templadas con la derecha, pero dejando la impresión de no estar a gusto del todo. Tampoco a Puerto le gustaron las cosas feas que hizo de salida el segundo: como reparado de la vista. Dejó el peso de la lidia a la cuadrilla y el toro sólo le sirvió a Puerto para ponerse de cercanías y provocar con los muslos.

El Pilar / Barrera, Puerto, Abellán

Toros de El Pilar, correctos de presentación; 3º, 4º y 5º los mejores. Vicente Barrera: saludos y oreja con petición de otra. Víctor Puerto: división y una oreja. Miguel Abellán: oreja y ovación. Plaza de Alicante, 23 de junio. 7ª de abono. Media entrada.

Pasados esos dos primeros toros, la corrida tomó vuelo. Tercero, cuarto y quinto fueron astados de excelente juego, corroborando el buen estilo que también habían demostrado en varas. Incansable y bravo fue el primero de Abellán, aunque con las fuerzas justas al gastarse algo en su brava pelea con el caballo. Abellán lo cuidó, muleteándolo a media altura. La faena tuvo altibajos en su parte central, pero volvió a subir de tono en los rodillazos finales.

Otro excelente toro fue el cuarto, que tomó una vara renqueante pero su innata bravura le hizo rehacerse en la muleta. Barrera, centrado desde el principio, se lo llevó a los medios para montar una faena estilo de la casa. El temple y la verticalidad, todo dentro de un tono muy personal, hizo que esa labor fuera muy bien acogida por la gente.

Otro toro incansable de acometida fue el quinto. Puerto comenzó la faena con una serie de cinco derechazos de rodillas y el remate de la misma guisa. Un trabajo largo y bien planteado, en el que el torero se mostró muy cómodo. La tarde la cerró el toro de menos presencia y más flojo de todos. Protestado por el público, a Abellán sólo le quedó el recurso de la voluntad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002