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El 30% del territorio valenciano presenta un alto riesgo de erosión

El 29,7% del territorio valenciano presenta un riesgo 'alto o muy alto de erosión', fundamentalmente son zonas con elevadas pendientes y materiales deleznables, y otro 22% presenta un riego moderado. Una situación que provoca que se pierda lentamente suelo fértil para la agricultura. Los expertos piden a la Generalitat que elabore un Plan General de Ordenación Forestal y lamentan la 'precaria' gestión del monte valenciano.

El profesor de Geografía y miembro del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, sostiene que en estos momentos en la Comunidad Valenciana hay dos problemas fundamentales en relación con la pérdida de suelo fértil. Por una parte, en el litoral se está perdiendo constantemente superficie que se transforma en zona urbanizable; y, por otra, en las comarcas de interior existen problemas erosión, aunque no de desertización. 'Se mire por donde se mire el término desertización es un error emplearlo para referirse a los procesos de transformación del suelo fértil', asegura Olcina que recuerda que el tipo de vegetación típica de las zonas meridionales son matorrales y arbustos.

'Debemos desterrar el mito verde en el monte valenciano', asegura el geógrafo, 'las condiciones climáticas y litológicas no permiten, salvo áreas de montañas medias del interior, el desarrollo de bosques frondosos', agregó el profesor que critica el excesivo 'alarmismo' de algunos dirigentes políticos que hablan de 'masiva desertización, y no se dedican a diseñar una gestión adecuada del territorio'.

Jorge Olcina recoge estas reflexiones en el informe Riegos naturales en el territorio valenciano incluido en el libro La Comunidad Valenciana, que acaba de publicar la editorial Ariel, y que han coordinado los profesores de la Universidad de Valencia, Joan Romero y Julia Salom y los de la Universidad de Alicante, Alfredo Morales y Fernando Vera. El trabajo recoge 30 estudios de geógrafos y especialistas que analizan diversos aspectos del territorio valenciano.

Jorge Olcina se centra en los riesgos naturales que amenazan algunas zonas, y dedica una especial atención al elevado riesgo de erosión que presentan algunas comarcas. El profesor de Geografía lamenta 'la precaria' gestión que la Generalitat valenciana realiza del monte y de sus recursos naturales, al mismo tiempo que advierte del ritmo urbanizador 'desenfrenado' que están aplicando algunos municipios, lo que amenaza con transformar en suelos urbanizables las escasas áreas forestales existentes.

Según el informe realizado por este profesor de la Universidad de Alicante el riesgo de erosión se localiza en zonas concretas del territorio valenciano en función de la existencia de materiales deleznables (arenas, arcillas, margas y margocalizas), así cómo en áreas con una relieve pronunciado y pendientes elevadas.

Por comarcas, y según se indica en el mapa, presentan un nivel 'alto o muy alto' de erosión los valles de Planes, La Vall de Seta y La Vall d'Ebo, el macizo de Aitana, el río Verde-Montnegre, la cabecera del río Algar, las laderas de las sierras del tramo alto del río Vinalopó (de las sierras de Fontanella-Onil), el tramo comprendido entre Campello y Benidorm y las tierras del campo de Orihuela (Sierra Escalona), todas ellas en Alicante.

En la provincia de Valencia el riesgo más elevado se localiza en las áreas areniscosas del valle del Palancia, sectores de arcillas y yesos en las comarcas de La Hoya de Buñol, Valle de Ayora y Canal de Navarrés, limítrofes con el Macizo del Caroig, sectores de ladera de relieves béticos de La Vall d'Albaida y La Safor, así como en amplios sectores del interior de Castellón (Els Ports, Alto Mijares y Alto Palancia), zonas de La Plana Baixa en torno a los relieves del Desert de Les Palmes.

Las comarcas o parajes que presentan un riesgo 'moderado' de erosión ocupan un 22,7% del territorio valenciano, y entre estas zonas se encuentran La Vall de Gallinera, el conjunto montañoso al suroeste del Macizo de Aitana, sectores puntuales en el Alt y Mitjà Vinalopó, así como en el sur de la provincia de Alicante. En Valencia encontramos amplios sectores del valle de Ayora-Cofrentes y la Canal de Navarrés, gran parte de La Hoya de Buñol, sector norte de La Ribera Alta en torno al río Magro y amplias extensiones de Los Serranos. Y en Castellón áreas del Alt Maestrat y L'Alcalatén, sector occidental de la Serra de Irta.

Pero el área más imporante es la que presenta un 'riesgo bajo o muy bajo' de erosión. 'Son las zonas más favorables, llanas o con escasa pendiente, se sitúan en la franja litoral costera o en los valles y altiplanos interiores', matiza el geógrafo.

Estas zonas ocupan el 41,3% del territorio valenciano y se localizan en la fosa del río Segura, el glacis del campo de Alicante, los valles de dirección este oeste de las comarcas del Vinalopó, el marjal de Pego-Oliva, grandes áreas de la provincia de Valencia en las comarcas de L'Horta, La Ribera, Camp de Túria, La Plana de Utiel-Requena y La Vall d'Albaida, así como en las llanuras aluviales de Mijares y Palancia, límite septentrional de la provincia de Castellón, La Vall d'Alcalá o el poljé existente al norte de Penyagolosa.

Delante de esta radiografía forestal de las comarcas valencianas, Jorge Olcina insta a que la Administración adopte alguna medida concreta y mejore la gestión del territorio. El profesor recuerda que la Ley Valenciana de Montes señala que corresponde a la Administración autonómica la restauración hidrológico-forestal en el territorio valenciano, adoptando las medidas necesarias para el mantenimiento y recuperación de la estabilidad y fertilidad del suelo.

'Para ello se requiere la redacción de un plan general de ordenación forestal, que no se ha elaborado todavía, y que debe ser un documento operativo para el control de la erosión', asegura Jorge Olcina en el apartado de conclusiones de la investigación, en la que también critica el 'escaso interés' de algunos municipios en mejorar la gestión del suelo e incluir en los Planes Generales de Ordenación Urbana estudios detallados del medio físico que garanticen su protección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de junio de 2002