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CRÓNICA

"Correr menos y jugar más"

Portugal, ansiosa por recuperar ante Polonia el prestigio que perdió frente a Estados Unidos

En un día especialmente marcado, Portugal celebra hoy su fiesta nacional; su entrenador, Antonio Oliveira, cumple 50 años, y su selección está ansiosa por recuperar ante Polonia el prestigio que le arrebató Estados Unidos inopinadamente (3-2). El combinado luso cree haber descubierto la clave de su derrota: corrió mucho y jugó poco. 'Perdimos demasiada energía corriendo a lo loco, sin ocupar bien los espacios', analizó el centrocampista Rui Costa, del Milan.

De ese modo se desbarató la esencia del fútbol portugués, que es precisamente todo lo contrario: control y toque. Se trata de corregirlo hoy ante Polonia. ¿Cómo? Dando más equilibrio a su esqueleto, de ahí que Oliveira haya pensado en colocar dos medio centros defensivos, Paulo Bento y Petit, aun a costa de perder a uno de los tres volantes más ofensivos: Rui Costa, João Pinto o Conceiçao, puesto que Figo y Pauleta parecen intocables. Por si le faltara algún aliciente a la cita, el árbitro del encuentro, el escocés Hugh Dallas, fue el cuarto árbitro que, en las semifinales de la Eurocopa 2000, ante Francia, anotó los insultos que en el túnel de vestuarios lanzaron los portugueses Abel Xabier, Paulo Bento y Nuno Gomes y por los que fueron después fuertemente sancionados. Y no sólo eso, sino que uno de los colegiados asistentes, el esloveno Igor Srenka, es el mismo que, en ese torneo, señaló el polémico penalti por mano de Abel Xabier que llevó a Francia a la final. La federación portuguesa ya envió antes del torneo asiático una queja a la FIFA por la designación.

Polonia tampoco está para tirar cohetes. Tras la pésima imagen que dio ante Corea del Sur (2-0), se ha convertido en un polvorín. Los jugadores critican al entrenador, Jerzy Engel, y éste a los jugadores. 'Debemos cambiar las tácticas', declaró el interior Kozminski. 'Algunos jugadores pensaron que íbamos a llegar muy lejos', dijo con cierto retintín el técnico. Tan mal ve las cosas Engel que ayer prometió afeitarse el bigote si consigue la victoria. Pese a todo, a Polonia le queda Olisadebe, el delantero de origen nigeriano que marcó siete goles en el camino hacia el Mundial, pero que pasó inadvertido ante Corea. El defensa portugués Andrade ya ha anunciado que se encargará de su marcaje.

El partido servirá también para volver a medir la crisis que atraviesan las estrellas portuguesas, muchas de ellas campeonas del mundo juvenil en 1989 y 1991, pero que salieron muy malparadas del partido inaugural. Portugal, sin embargo, todavía confía en poder recuperarlas. Sabe que han pasado un año muy malo. Especialmente los dos grandes, Figo y Rui Costa. El primero, elegido mejor futbolista del mundo por la FIFA, ha sufrido un calvario en los últimos meses, martirizado por una lesión de tobillo tras una entrada de Deco, curiosamente del Oporto. El segundo ha sido un permanente parte de bajas desde que fichó por el Milan procedente del Fiorentina: se rompió la mano en el día de su debú, se lesionó el tobillo antes de Navidades y sucumbió a un tirón en el muslo hace un par de meses. 'Es evidente que no estoy en mi mejor momento', reconoció Rui Costa, de 30 años.

Pero no son sólo ellos. ¿Qué pasa con el portero Vitor Baia, 75 veces internacional? Le cayeron chuzos de punta tras su partido ante Estados Unidos tanto desde parte de la hinchada portuguesa, que reclamó la titularidad de Ricardo, como de algunos de sus rivales. Sin ir más lejos, del ayudante del seleccionador polaco, Kleindienst, que ha declarado que Baia es el punto débil de Portugal: 'Vamos a tratar de aprovecharlo'. Pero Baia, de 32 años, sigue siendo un símbolo en Portugal, o así lo entiende Oliveira, que le ha dado la confianza en cuanto el meta del Oporto recuperó la forma después de 18 meses de rehabilitación tras una gravísima lesión de rodilla. Tampoco Sergio Conceiçao, de 27 años, ha tenido precisamente una buena temporada en el Inter y no ha sido titular con regularidad.

Nuno Gomes, en el banquillo

Nuno Gomes, de 25 años, una de las sensaciones de la pasada Eurocopa de Bélgica y Holanda, ha descendido con el Fiorentina a la Segunda División. Lo que le ha costado probablemente el puesto en la delantera de Oliveira, que se decantó ante Estados Unidos por Pauleta, que, éste sí, ha firmado una excelente campaña.

El delantero del Marsella ha sido máximo goleador de la Liga francesa junto a Cissé, con 22 tantos, y también el máximo anotador portugués en la fase clasificatoria para la Copa del Mundo, con ocho. Pero su pobre actuación ante Estados Unidos levantó las críticas hacia el entrenador, que lo reveló por Nuno Gomes a escasos minutos del final. No obstante, Oliveira, que repite en la selección tras un lapso entre 1994 y 1996, sigue siendo muy respetado en Portugal. A expensas, eso sí, de que hoy dé buena cuenta de Polonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de junio de 2002