Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Estudiantes a la Fábrica

Los ganadores de los premios de diseño Signes se incorporan al centro de experimentación de Benetton

Durante años el fotógrafo Oliviero Toscani y el empresario Luciano Benetton formaron el tándem más imaginativo y transgresor del mundo de la publicidad. El uno por romper convenciones, y el otro por jugársela en campañas que hablaban de racismo o sida a la vez que se anunciaba la singularidad de los colores de su marca de ropa. La sintonía entre ambos duró lo suficiente como para crear un proyecto que ahora que los lazos entre ambos se han roto sigue funcionando con fuerza: Fábrica.

Con este nombre que representa fortaleza y producción, el Grupo Benetton fundó en 1994 en la ciudad italiana de Treviso un centro de experimentación creativa, alimentado por estudiantes de últimos cursos de diseño. Los becados reciben una importante formación a cambio del carburante generacional que aportan como jóvenes. Esta energía juvenil es la que permite ver con cierta clarividencia por dónde van las tendencias y establecer una sintonía con la calle. Una estrategia inteligente y rentable que permite avanzarse a los gustos del mercado.

Los galardones se entregaron el pasado viernes en una fiesta celebrada en Palo Alto

La Fábrica, de donde salió la célebre revista Colors, no trabaja en exclusiva para Benetton, sino que recibe encargos de marcas de diseño, tanto de muebles como de grafismo, de museos de todo el mundo e incluso de organizaciones no gubernamentales. Desde la Fábrica se crean innovadoras campañas de imagen y comunicación. Incluso se desarrollan y coproducen proyectos cinematográficos como No man's land, del director bosnio Danis Tanovic, que ha obtenido un Oscar este mismo año. 'Durante el periodo en que residen, los alumnos adquieren conciencia de su propia profesionalidad', explica Gala Fernández, una madrileña que dirige el departamento de diseño de la Fábrica. 'Ahora estamos trabajando en Fabrica Features, un espacio que situamos en las tiendas Benetton con la intención de ofrecer productos que nosotros mismos creamos o seleccionamos del mercado'.

Dos nuevos alumnos españoles se incorporarán a la Fábrica próximamente gracias a haber obtenido dos de los Premios Signes de identidad visual entregados el pasado jueves en Palo Alto, un antiguo espacio fabril ocupado ahora por estudios de arquitectos, diseñadores y artistas en la zona de Poblenou de Barcelona. Signes es también el nombre de la empresa de señalización afincada en Barcelona que convoca estos premios de diseño, que este año han cumplido su séptima edición. El primer premio fue a parar a Raúl Grande, estudiante del Kunsthal Centro de Artes Plásticas y Diseño de Irún, por un trabajo de señalética basado en un hipotético encargo de La Fura dels Baus para realizar la imagen y diversos elementos escenográficos de una supuesta adaptación al teatro de la película Metrópolis, de Fritz Lang.

El segundo premio, que refleja el espíritu experimental de los Signes, consiste en una propuesta de Elena Arribas y Sandra Bautista, de la Facultad de Bellas Artes de Madrid, que plantean la señalización de un hormiguero. El tercer premio, sin beca pero con un trofeo diseñado por Óscar Mariné, fue a parar a Ferran Capo, de la Escuela Eina de Barcelona, por una propuesta de señalética para invidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002