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Reportaje:Mundial 2002

Menuda joya

Fadiga, una de las estrellas de Senegal, investigado por el robo de un collar de oro

Al senegalés Fadiga se le fue la mano el pasado domingo y la policía de Daegu, al sureste de Corea del Sur, le ha puesto un estrecho marcaje. El jugador, que mañana, al igual que sus compañeros, debutará en un Mundial, está siendo investigado por el presunto robo de un collar de oro valorado en unos 300.000 won (250 euros). Fadiga fue interrogado el pasado martes y, según la policía local, se limitó a decir que había cometido el hurto 'por curiosidad'.

En principio, y una vez que Fadiga pagó el importer de la joya, todo apunta a que podrá jugar el torneo, ya que no parece que vaya a ser arrestado porque carece de antecedentes penales. No obstante, Koh Young-sung, portavoz de la policía de Daegu, matizó: 'Muy pronto cerraremos la investigación y veremos si presentamos cargos contra el futbolista'.

Fadiga, de 27 años, se encontraba con un compañero, cuyo nombre no ha trascendido por ahora, cuando supuestamente pilló el collar en una joyería de Daegu, la capital de la moda surcoreana y la tercera ciudad más poblada del país, con 2,5 millones de habitantes. Un incidente que puede oscurecer el gran sueño de este peculiar extremo rápido, habilidoso y excelente lanzador de faltas. Porque a Fadiga no sólo le ilusionaba debutar en una cita tan relevante, sino hacerlo contra Francia y en el partido inaugural. Al fin y al cabo, nació en París y luego pasó sus primeros seis años en Senegal, colonia francesa hasta 1960. Lo contrario que Vieira, el imponente medio centro francés nacido en Dakar, la capital senegalesa. El jugador del Arsenal no se desplazó a Francia hasta que cumplió los 16 años. A su vez, Fadiga apenas conoce las calles de su país futbolístico, aunque asegura que en su casa siempre 'se han mantenido los hábitos senegaleses'. Y no duda: 'Mi color es senegalés'. Algo similar le soltó al seleccionador belga, Robert Waseige, cuando quiso afiliarle con motivo de la Eurocopa de 2000.

Iniciado en las categorías inferiores del París Saint Germain, Fadiga despuntó sobre todo en la Liga belga, primero con el Lieja y luego con el Brujas. Durante este periplo contrajo matrimonio con una belga, lo que le pudo abrir las puertas de su selección. Pero, finalmente, se decidió por Senegal, equipo con el debutó de forma tardía, a los 25 años, en la Copa de África de 2000. Aquella misma temporada abandonó la Liga belga rumbo a la francesa, en la que se comprometió con el Auxerre, su club actual, con el que el pasado curso anotó ocho goles en 27 partidos. En la selección, de la que 21 de sus 23 integrantes juegan en la Liga francesa, ha logrado dos tantos en 26 participaciones.

Ahora, con vistas al partido inaugural de mañana, el técnico de los senegaleses, el francés Bruno Metsu, deberá restañar la herida creada en la convocatoria por Fadiga y sus revoltosos dedos. El presidente de su federación, El Hadj Malick Sy, trató ayer de quitar hierro al incidente y pidió que se sitúe en su 'justa dimensión' después de asegurar que todo empezó como una apuesta entre los jugadores. 'Todo ha vuelto al orden. Se encuentran bien y Fadiga cuenta con la solidaridad de todos', explicó.

Metsu presume de comportarse como un colega con sus chicos, con los que incluso alterna tras los partidos: 'No soy un policía. Soy un entrenador y los jugadores tienen total libertad. Por gritar no te respetan más'. Tras el caso Fadiga, la gran estrella junto a Diouf, quizá tuviera que alzar la voz. Además, el propio Metsu también puede haber perdido una joya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de mayo de 2002