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El PP hace oídos sordos a las críticas de Pimentel sobre la destitución de la dirección de Córdoba

Militantes cordobeses anuncian una cacerolada para que la dirección regional rectifique

De puertas para fuera, no pasa nada. De puertas para adentro, la realidad es bien distinta. Las críticas de Manuel Pimentel a la dirección regional del PP por disolver los órganos ejecutivos de Córdoba han escocido a los dirigentes populares, que, pese a todo, ayer se apresuraban a minimizar los reproches del ex ministro de Trabajo. La reacción oficial del PP es hacer oídos sordos a las críticas de Pimentel, a quien ayer se presentaba como un militante más del PP andaluz que tiene libertad para expresarse como quiera. Internamente, las censuras a Pimentel llovieron en aluvión.

El PP andaluz celebró ayer en Sevilla una jornada para hacer balance de los seis años del Gobierno de José María Aznar con la presencia del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Pero la comidilla de la cita fue el artículo escrito por Pimentel el domingo en los diarios del Grupo Joly sobre el desenlace de la crisis del Partido Popular de Córdoba y la destitución de su anterior presidente, el senador Enrique Bellido. En este artículo, Pimentel calificó la disolución de los órganos ejecutivos de Córdoba de 'golpe de mano antidemocrático'.

Estas críticas han dolido, principalmente, porque Pimentel ha sido un baluarte básico del PP andaluz desde que desembarcó en política en 1993, de la mano del actual secretario general, Javier Arenas. Pimentel es, probablemente, el dirigente del PP que más respeto y admiración ha suscitado en los últimos años entre la militancia y los mandatarios populares andaluces, junto a Javier Arenas. Y sus críticas son un ataque a la línea de flotación a la forma de hacer política de la actual dirección del PP andaluz, liderada por Teófila Martínez y Antonio Sanz.

Desde su dimisión como ministro de Trabajo, poco antes de las elecciones generales de 2000, y su marcha de la política para dedicarse al mundo empresarial, las relaciones de Pimentel con los principales dirigentes del PP se han ido enfriando hasta el punto de ser, hoy por hoy, casi inexistentes.

En este tiempo, Pimentel ha mantenido un criterio propio, discrepante con la línea oficial del PP, en cuestiones como la Ley de Extranjería, lo que ya le había granjeado algún reproche, pero nunca habían molestado tantos sus críticas como en este caso.

Diferentes dirigentes del PP interpretan estas críticas, sobre todo, como un ataque directo a Javier Arenas, dado que cualquier dirigente popular sabe que la operación de destitución de la dirección de Córdoba no se habría realizado sin su impulso o consentimiento. 'Quiere provocar', decía ayer un dirigente del PP, que añadía, para restarle importancia a la opinión de Pimentel, que el ex ministro de Trabajo es un militante más de los 116.000 afiliados que tiene el PP en Andalucía.

El PP va a optar por dejar pasar el tiempo y no replicar a Manuel Pimentel pese al malestar existente entre la mayoría, aunque no todos, de los dirigentes populares andaluces.

En esta idea de contemporizar la crisis, la presidenta del PP andaluz, Teófila Martínez, expresó su 'máximo respeto a las opiniones de todos los militantes del partido', aunque 'no las comparta', en relación a las críticas de Pimentel, que fue secretario general del PP andaluz con Javier Arenas como presidente. Martínez argumentó que la decisión de disolver la dirección de Córdoba se tomó conforme a los estatutos del PP.

Manifestación

Por otra parte, militantes del PP de la zona del Valle de los Pedroches de Córdoba han anunciado que organizarán una manifestación y protagonizarán una cacerolada frente a la sede provincial de la capital cordobesa si el Comité Ejecutivo Regional de esta formación no da marcha atrás en su resolución de disolver los órganos ejecutivos del partido cordobés.

El ex presidente de la junta local del PP de Pozoblanco, Isidro Salado, señaló ayer que esa posibilidad se ha tratado en una reunión mantenida con afiliados de la zona norte de Córdoba, en la que también se habló de la posibilidad de que concejales de esa comarca hagan encierros en protesta por la decisión de la dirección regional y para demandar el regreso de Bellido a la presidencia del PP provincial.

En ese mismo encuentro de afiliados se elaboró un manifiesto de repulsa 'por la manera antidemocrática' con la que, en opinión de estos militantes, la dirección andaluza del PP ha resuelto la crisis de Córdoba. 'Han barrido a las bases del partido', señaló Salado en referencia a la victoria de Bellido en el congreso provincial del PP, celebrado en septiembre de 2000. Salado añadió que 'un grupito de influyentes ha usurpado' lo que considera 'la decisión de las bases del partido'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de mayo de 2002