Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los títeres invaden un año más las calles y plazas de Segovia

Titirimundi programa 200 espectáculos

El XVI Festival Internacional de Títeres de Segovia Titirimundi, que se inauguró ayer, ha programado este año cerca de 200 espectáculos, de los que más de una tercera parte se desarrollarán en calles y plazas, y que corren a cargo de 39 compañías llegadas desde 17 países. Asimismo, se contemplan otras actividades, como Titiricole, donde un centenar de niños representan sus propias obras, y extensiones a varios puntos de las comunidades de Castilla y León, Madrid y Valencia.

Según el director del festival, Julio Michel, la edición de este año puede considerarse como la primera parte de una antología de Titirimundi, que tendrá su continuación el próximo año, con los mejores espectáculos que han pasado por Segovia.

La inauguración, ayer, corrió a cargo del Circo Ronaldo, de Bélgica, con su espectáculo Fili, en el que los números de malabares y equilibrios se enlazan en una trama teatral. Algunas actividades, sin embargo, tuvieron que suspenderse ayer a causa de la lluvia. Entre otros espectáculos programados también se encuentran El avaro, de la compañía española de Jordi Bertrán; Cuentos pequeños, de Hugo e Inés (Perú-Bosnia); el Teatro Tehb, de Moscú, con una combinación entre sombras y actores; y los valencianos de Bambalina, con una versión del Quijote.

Con un presupuesto de 240.000 euros, procedente de diferentes instituciones, canalizados a través de la Fundación Don Juan de Borbón, el futuro del festival dependerá en buena medida de la creación de un Centro Nacional de Arte de los Títeres, en opinión de Michel, quien reconoció en la presentación del festival que el proyecto requiere un firme compromiso de la Administración.

Como prólogo del festival, desde la semana pasada funciona junto al Acueducto un original carrusel compuesto por caballos alados, avestruces, un camaleón, un caballito de mar o exóticos peces, todos hechos a mano en madera, hierro, cobre o cuero. La novedad de este gran objeto de arte en movimiento -construido en Toulouse (Francia) en 1999 por La Machine, bajo la dirección artística y técnica de François Delaroziér- es que todos los elementos pueden activarse si el niño lo desea, por lo que se trata de un carrusel interactivo que representa una obra original, poética y lúdica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de mayo de 2002