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La Diputación, condenada a pagar a la familia de un motorista que murió por un bache

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha condenado a la Diputación de Barcelona a abonar 51.500 euros (más de 8,5 millones de pesetas) a los familiares de un motorista que falleció en un accidente de tráfico como consecuencia de un bache en una carretera dependiente de esta Administración. La sentencia establece que la Diputación es responsable en un 60% del accidente y fija la indemnización para los familiares en concepto de daños morales a partir de una cifra tomada de los criterios que establece la Dirección General de Seguros.

La sentencia, dictada por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJC, asegura que si no hubiera existido ese bache no se habría producido la caída del motorista. Sin embargo, también atribuye al conductor parte de lo ocurrido. En este sentido, el tribunal recuerda que los neumáticos de la moto eran de competición, prohibidos en vías públicas ya que aumentan el riesgo de que se produzca un accidente. La sentencia asegura igualmente que la carretera ya es de por sí 'peligrosa por curvas' y que si la velocidad del motorista no hubiera sido tan elevada habría podido esquivar el bache.

El motorista circulaba a una velocidad entre 80 y 85 kilómetros por hora (el límite estaba en 90), y a unos 800 metros del lugar donde se produjo el accidente existía una señal de curvas peligrosas. El bache tenía 11 por 14 centímetros de superficie y un solo centímetro en su parte más profunda. El tribunal entiende, siguiendo las explicaciones de los peritos, que el motorista lo hubiera podido observar a unos 60 o 65 metros de antelación.

La sentencia cree que existe una relación entre la actuación de la Diputación de Barcelona y el accidente, y de ahí que la condene por lo ocurrido. El tribunal recuerda que la última reparación de la carretera databa de cuatro años antes, y que como no existía una prohibición expresa de circular por debajo de los 90 kilómetros por hora era lógico que los vehículos la alcancen y olviden el peligro que ello puede suponer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de abril de 2002