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El cantante Bunbury, contra el pirateo de canciones en la Red

'Sólo entraré en Internet para ver temas que me interesan'

'Participo en chats porque forman parte de la promoción. El mundo de la promoción pasa por Internet y yo respeto todos los canales: prensa, radio, televisión e Internet. Es una forma de llegar a los chavales y la única razón por la que me meto en Internet', dice Enrique Bunbury, que tiene en el mercado su disco Flamingos.

El ordenador le resulta muy útil para componer. 'Me interesa para escribir música. En mi caso, sólo sirve para hacer canciones y lo utilizo todos los días de mi vida'. ¿Qué ordenador? 'Un Mac. No me gusta el PC; me parece demasiado lioso'.

Amor al arte

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'Me apasioné por Internet hace unos años porque era la hiperdemocracia. Filosóficamente, resultaba algo muy interesante. Podías colocar mucha información políticamente incorrecta y que era imposible publicarla en otros medios. Ahora, con el seguimiento policial en Internet, me parece un medio manipulado por la tontería individual y por la colectiva. Lo único que me interesa son las páginas oficiales, donde me informan sobre autores, directores, pintores... Para lo demás, tengo librerías debajo de mi casa'. Bunbury lo tiene claro, cuando consigue la información que busca no pierde más tiempo. 'Sólo me meteré en Internet para conocer los temas que me interesan. Si a la gente le apetece estar colgada en Internet haciendo el imbécil, sinceramente, no es mi tema'.

Al músico aragonés no le parece bien que los internautas consigan sus canciones gratis. 'Que Internet sea un medio que sirva para llegar a tu música desde lugares donde no tienen posibilidades, siempre y cuando sea necesario pagar una cuota, como cuando vas a un videoclub o al cine, a mí me parece fantástico. Pero, sin pagar, no. ¿Tú qué opinarías si no te pagasen este artículo?'.

No quiere la ayuda de Napster ni la de sus sucesores. 'Muchas gracias, Napster, pero no me ayudes. Yo no te he pedido ayuda, señor Napster. Usted está cogiendo la música, la está distribuyendo y no la paga. Otra cosa es que pida ayuda y diga: 'Señor Napster, por favor, ¿puede poner mi maqueta?'; pero, no se lo he pedido'.

Bunbury cree que los profesionales deben cobrar. '¿Amor al arte? ¿Por qué se lo exigen sólo a los músicos? ¿Por qué no se lo exigen a Aznar el amor al arte? Quiero cobrar por lo que hago. Es mi trabajo, es mi vida. Que lo haría si no me pagaran, seguramente. Pero no me fuercen'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 2002