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Honorato López Isla | PERFIL

Un hombre de vanguardia

Honorato López Isla (Santa Cruz del Bollo, Ourense, 1947), el nuevo consejero delegado de la tercera eléctrica española, Unión Fenosa, es 'un hombre de vanguardia'. Así lo define el presidente de la compañía, su amigo íntimo y el responsable de su nombramiento, Victoriano Reinoso. La definición de López Isla, viniendo como viene de alguien con quien comparte una estrecha amistad y la carrera profesional desde hace 30 años, ha de ser tenida en cuenta.

Casado, con dos hijos, aficionado a la arquitectura y a los caballos, Honorato López Isla, ingeniero de caminos, canales y puertos y graduado en alta dirección por el IESE, es un hombre eficaz al que no le molesta el segundo plano y la discreción. López Isla entró a trabajar como ingeniero de planificación en la Fenosa de 1972 (antes de la fusión con Unión Eléctrica Madrileña) y en la misma trabajó en proyectos nucleares (emplazamiento de la nonnata central de Regodola), de sistemas de información y de telecomunicaciones.

Nombrado consejero de Unión Fenosa en 1994, López Isla conoce al detalle las tripas del grupo eléctrico, desde la actividad de distribución (fue consejero delegado de Unión Fenosa Distribución) al área internacional, pasando por la delicada área de las telecomunicaciones, en la que cuenta con atalayas privilegiadas desde su puesto en los consejos de Retevisión, Amena, Madritel, Eresmas y 'R', la operadora de telecomunicaciones por cable de Galicia.

Pero al 'hombre de vanguardia' lo que le apasiona es la arquitectura. Ha supervisado hasta la última viga de la nueva sede madrileña de Unión Fenosa en la avenida de San Luis (Madrid) y ha mimado, sobre todo, la niña de sus ojos: el campus de Puente Nuevo, la Universidad de Formación de Fenosa en Córdoba.

De su afán por Puente Nuevo se cuenta una anécdota. Habiendo ordenado el derribo de un muro en las instalaciones, orden que tardaba en ser cumplida, aprovechó una visita de fin de semana para derribarlo personalmente con un pico. Expeditivo y sin alardes. De su amistad con Reinoso da cuenta un hecho: todos los años, presidente y consejero delegado reservan una semana para perderse por los montes gallegos. A caballo y con saco de dormir. Una forma más, quizá, de llevar a la práctica la máxima que más agrada al ingeniero orensano: 'No es un hombre más que otro si no hace más que otro'. Lo mismo en Fenosa que en la península de Barataria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de abril de 2002