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El fotógrafo Joaquín Nebro muestra la cara amable del islam para contrarrestar los efectos del 11-S

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE UU incrementaron los prejuicios de la sociedad occidental hacia el islam. Sabedor de esto, el fotógrafo malagueño Joaquín Nebro ha querido reunir en una exposición medio centenar de fotografías que muestran la vida de las comunidades islámicas en una decena de países, desde Marruecos a China.

Estas instantáneas, realizadas entre 1977 y 2001, se alejan de los acontecimientos y retratan costumbres y personas dentro de la normalidad de su cultura. Islam, una mirada es el título de la exposición que se podrá visitar hasta el 4 de mayo en el Centro Cultural Provincial de Málaga.

Casi el 99% de los 30 millones y medio de marroquíes son musulmanes. En China, oficialmente aconfesional, practica el islamismo un 2% de su población, es decir, más de 25 millones de personas. Y en la India, tras los hindúes que representan el 82%, se encuentran los musulmanes, que sobrepasan los 123 millones. Son cifras que hablan de la presencia de esta religión y cultura en medio planeta.

'El islam siempre ha sido el otro. A partir de la guerra de Irak se ha utilizado el islamismo como enemigo. Siempre se ha tenido una visión muy prejuiciada que se agudizó tras el 11 de septiembre. El sesgo de los medios de comunicación tenía demonizado al islam', dice Nebro. 'Estas fotos son una mirada nostálgica a un mundo que existe pero que nada tiene que ver con el nuestro', añade.

Un abuelo con sus nietos en el Zoco de Pakistán, un violinista en Marraquech, una escuela coránica en Argelia o un curandero en China son algunos de los retratos que recuperan una mirada amable y despojada de juicio. 'Cuando viajas tienes que suspender el juicio para aprender. Debes darte cuenta de que son distintas costumbres y hay que aceptar al otro como es. Estas fotos son una aceptación del otro', resume Nebro, que sobrepasa lo pintoresco y lo exótico en su trabajo para hallar la raíz de estas culturas. 'El viaje tiene sentido cuando dejas de ser el otro y te acercas más a ellos', añade.

Pocas mujeres pueblan las instantáneas de este fotógrafo que se gana la vida como profesor en una escuela rural de Mondrón, pedanía del municipio malagueño de Periana. 'Por ser hombre no tuve el privilegio de que se me abriera el mundo de la mujer. Eso no es ni bueno ni malo, es lo que es', explica Nebro. 'En lugares como Pakistán es una falta de respeto dirigirse a las mujeres. La relación con los hombres es algo que no se da de manera espontánea y, por tanto, no se concibe. Aquí esa relación, que se concibe como algo natural; es cultural', añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de abril de 2002