Préstamos para llevar en la cartera

La banca impulsa el mercado de créditos 'revolving' para comprar bienes de consumo

Una nueva modalidad de financiación se abre paso en el campo del crédito al consumo. Son los préstamos revolving, operaciones a corto plazo que se renuevan todos los años, hasta convertirse en verdaderos créditos a largo vencimiento. La mayoría son productos de bolsillo, porque basta una tarjeta para activarlos. Bancos y cajas parecen decididos a darles el empujón definitivo.

Los expertos consideran que estas operaciones pueden suponer el 30% del crédito al consumo, que el año pasado movió un billón de pesetas

El crédito revolving constituye una fórmula de financiación muy desarrollada y utilizada en países de larga y desarrollada cultura bancaria. En Estados Unidos suponen nada menos que el 60% de los préstamos al consumo. Europa no es ajena al desarrollo de esta modalidad de préstamos. En el Reino Unido se encuentra muy extendida, mientras en un país tan cercano como Portugal el revolving puede alcanzar hasta el 80% del crédito, aseguran fuentes bancarias.

El préstamo reutilizable consiste en una línea de crédito por un importe determinado, que se puede movilizar a través de una tarjeta financiera. Las cuotas de reembolso son mensuales y el cliente puede volver a disponer de su saldo, a medida que lo libera, hasta el máximo acordado con la entidad. Es una operación similar a las pólizas de crédito para empresas, con la diferencia de que son personas físicas las que pueden suscribirlas. La reutilización anual de estos préstamos los convierte en auténticos créditos a medio o largo plazo.

La fórmula ya existía en España, bajo la denominación de pago aplazado en las tarjetas. Ahora se la ha rebautizado en muchas ocasiones con el sobrenombre de 'tarifa plana', al permitir el pago de cuotas fijas mensuales.

'Existe un hueco aún no cubierto en el crédito al consumo en cuanto a compras improvisadas que realiza el cliente por importes comprendidos entre los 3.000 y los 9.000 euros ', indica Manuel Tabas, director comercial de medios de pago del Banco Popular. Gastos del colegio de los niños o extraordinarios de poca monta, así como los de electrodomésticos e incluso compra de automóviles, constituyen las necesidades para las que el crédito revolving está específicamente diseñado.

Los especialistas financieros calculan que, en el momento en que el mercado se encuentre desarrollado, al menos el 30% de las operaciones de crédito al consumo se formalizarán bajo el modelo revolving.

Sólo el crédito para compra de bienes de consumo duradero movió el pasado año 6.191 millones de euros (1,03 billones de pesetas), según los datos de los estados de supervisión de las entidades financieras que realiza el Banco de España.

La gran banca española ha lanzado una campaña de comercialización de este tipo de préstamos en los últimos meses. Santander Central Hispano (SCH), Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), La Caixa, Banco Popular y Caja Madrid se han metido de lleno en este tipo de operaciones. Alguna entidad mediana, como el Sabadell, y extranjera, como Barclays, ha diseñado productos de esta naturaleza.

La última entidad en sumarse al carro de esta fiebre ha sido el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), que acaba de lanzar su tarjeta Nova Oro, que proporciona una línea de crédito desde 1.800 a 6.000 euros (entre 299.494 y 998.316 pesetas). La disposición de este préstamo se puede realizar en la oficina o a la hora de comprar y sale con una campaña de devolución del 1% del importe de las compras. El tipo de interés de devolución es el 12,68% efectivo anual para endeudamientos inferiores a 3.000 euros (499.158 pesetas) y del 9,90% TAE hasta 6.000 euros.

El revolving se encuentra presente no sólo articulado mediante tarjeta de crédito, sino también en forma de préstamo personal convencional. Así al menos sucede en los casos de Caja Madrid y La Caixa. 'El crédito revolving es un mercado en alza. Supone facilidades para el cliente, en cuanto a la disminución de trámites y mejora en las condiciones económicas. Pero también facilita la gestión del riesgo de las entidades financieras, así como la vinculación de sus clientes', asegura Marta Góngora Otegui, directora del área de particulares de banca comercial de Caja Madrid.

Las tres ventajas principales de este tipo de créditos son la disponibilidad de una línea de financiación permanente y movilizable a través de una simple tarjeta. A estas ventajas hay que sumar que el público se ahorra las comisiones de tener que abrir para cada compra un préstamo. En algunos casos, la tarjeta es gratuita.

Hace años que existen estas líneas de crédito redisponibles, pero nadie las había hecho el menor caso. Es el conocido pago aplazado de las tarjetas de crédito. Esta modalidad sólo se utiliza en el 15% de las compras realizadas con un medio de pago, aseguran fuentes de las entidades emisoras de tarjetas. La campaña actual de bancos y cajas no supone otra cosa que el impulso persigue alcanzar niveles como los de Gran Bretaña, donde el pago aplazado con tarjeta financia hasta el 70% de las compras en comercios.

El préstamo revolving constituye una línea de crédito a disposición de los clientes. El producto evita tener que abrir préstamos cada vez que se decide la compra de un bien de consumo duradero, lo que evita no sólo el fastidioso papeleo, sino también la acumulación de gastos por comisiones. 'Las tarjetas son un medio de pago, pero además se convierten en un instrumento financiero autodiseñado por el propio cliente, que decide su capacidad de financiación de acuerdo a sus necesidades de consumo', indica María Victoria Matia, directora del área de banca electrónica de La Caixa.

Las cajas abren brecha en el crédito 'redisponible'

Las cajas de ahorro se han lanzado al segmento revolving no sólo bajo la fórmula de préstamo movilizable a través de una tarjeta de crédito. Se trata de operaciones que permiten al titular volver a disponer de todo o parte del capital amortizado. La reutilización del crédito se realiza a intereses hipotecarios, que son al menos tres puntos menores que los aplicados a los créditos al consumo, según los tipos medios publicados por el Banco de España (7,9% es el coste medio del crédito personal de uno a tres años y 4,8% el del crédito hipotecario a más de tres años). Al tiempo, existe un ahorro de comisiones, ya que no se necesita abrir un nuevo crédito. La Caixa fue la entidad pionera en el lanzamiento de este tipo de préstamos. Dispone de la hipoteca abierta, que financia hasta el 80% del valor de la vivienda al 4,75% nominal y a 30 años. Las revisiones del tipo se realizan al índice de cajas más 0,25 puntos o al euribor más 1,25 puntos. La hipoteca libre de Caja Madrid permite volver a disponer del capital amortizado con límite de 48.000 euros, a partir del sexto mes de vigencia del préstamo. La operación es a un máximo de 30 años y a un tipo de interés de euribor más tres puntos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de abril de 2002.

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