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El Teatro de los Sentidos instala en el Mercat de les Flors el laberinto táctil y olfativo de 'Oráculos'

Los espectadores que sólo conciben el teatro como un ejercicio donde el público se limita a observar cómodamente sentado en su butaca tienen estos días una inmejorable oportunidad para cambiar esta percepción. Hasta el 28 de abril, la Sala Maria Aurèlia Capmany del Mercat de les Flors se convierte en un enorme laberinto de percepciones sensoriales que cada espectador debe recorrer a pie, descalzo, en solitario y a oscuras. Esta transformación del espacio obedece a la presentación en Barcelona del espectáculo Oráculos, del Teatro de los Sentidos.

Si los referentes del teatro convencional no sirven para definir este montaje, tampoco son útiles sus etiquetas. Enrique Vargas, director del Teatro de los Sentidos, sustituye el término actores por el de habitantes para referirse a los 16 intérpretes del espectáculo; el espectador, por su parte, recibe el nombre de viajero. Sólo 50 podrán transitar cada día por el laberinto de Oráculos, espectáculo estrenado en 1995 y presentado en numerosos países. A intervalos de cuatro minutos, cada uno de los espectadores iniciará su recorrido a solas por un camino poblado por 27 cámaras distintas. En cada una de ellas, recibirá sensaciones táctiles, olfativas y en algunos casos sonoras que le incitarán a continuar su itinerario.

Simbólicamente, se trata de un recorrido hacia el interior de cada uno: al entrar en el laberinto, el espectador deberá plantearse íntimamente una pregunta secreta. Si todo funciona según lo previsto, y la experiencia de Vargas y de la cocreadora y asistente a la dirección del espectáculo, Rosa Romero, demuestra que es así en la mayoría de los casos, al acabar su periplo habrá encontrado la respuesta. Señal de que ésta estaba en sí mismo, 'sólo que muchas veces no nos atrevemos a escucharnos a nosotros mismos, no confiamos en la sabiduría del cuerpo', explica el director. Vargas señala: 'La idea de crear un laberinto se debe a que creo que la mejor manera de encontrar cualquier cosa es perderse'. Según su planteamiento, la obra es 'básicamente un juego, sólo que un buen juego es algo muy serio'. Eso sí, el viajero deberá evitar condicionamientos intelectuales, dejar fluir su imaginación y guiarse por la curiosidad.

Vargas (colombiano) y Romero (madrileña) lideran una compañía internacional, con integrantes de 14 nacionalidades. El Teatro de los Sentidos adapta el espectáculo a cada espacio y a la historia de cada país. En Barcelona, la compañía trabaja con varios actores licenciados en el Institut del Teatre que les han ayudado a incorporar elementos olfativos, táctiles y referenciales propios de la cultura catalana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de abril de 2002