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Crónica:

El Lebrijano estrena un disco 'capaz de conectar con los jóvenes'

El cantaor incluye 'Gelem gelem', himno internacional de los gitanos

Nacer en la familia de los Perrate, con una voz redonda y un sentido matemático del compás, y dedicarse a mezclar el flamenco con 'cosas raras' es algo que algunos no le han perdonado nunca y que otros le agradecerán eternamente. Juan Peña, El Lebrijano, hace años que consiguió el reconocimiento de 'casi' todos, aficionados y colegas, pero aún se acuerda de cómo lo castigaron 'por ser malo'. El cantaor estrenará esta noche en el teatro Lope de Vega de Sevilla su nuevo disco, Sueños en el aire. El álbum, que hace el número 34 en su discografía, incluye Gelem gelem, el himno internacional de los gitanos, que interpreta en romaní junto al grupo búlgaro Gitanos de la Hoya.

El atrevimiento de Juan Peña (Lebrija, Sevilla, 1941) le ha llevado siempre a caminar unos pasos por delante del resto. 'Todo empezó en 1980, cuando coincidí en el Ateneo de Almería con la Orquesta Andalusí de Tánger y me lancé a cantar con ellos. Yo tenía inquietudes y decidí que debía investigar, acercar el flamenco a otras músicas, pero hay gente a la que no le gustó y me vetaron en los festivales de flamenco. Fue la forma más horrenda de castigarme', recuerda el cantaor, que el 13 de abril actuará en el Palau de la Música de Barcelona y en junio iniciará una gira por España.

'Trabajo sereno'

'Después de inventar tantas cosas, este disco nace como un trabajo sereno, capaz de conectar con el público más joven. La verdad es que ahora estoy contento, pero uno se cansa de estar siempre en la brecha. El abrir camino hace que todos los guantazos te los llevas tú. Cuando me puse a cantar con la Orquesta Andalusí, por poco me matan', dice El Lebrijano, que comenzó cantando a principios de los años sesenta con la compañía de Antonio Gades.

El cantaor de Lebrija, que no grababa desde 1998, cuando publicó Lágrimas de cera, ha iniciado una nueva etapa con Sueños en el aire, el primer disco que graba con el sello sevillano Senador. En este trabajo, que incluye diez temas, cuenta con la colaboración de su hermano el guitarrista Pedro Peña, su sobrino el pianista flamenco Dorantes y el percusionista Manolo Soler; además de un coro de voces que hacen niños gitanos de las Tres Mil Viviendas.

El artista del que Gabriel García Márquez dijo que 'cuando Lebrijano canta se moja el agua' está seguro de que el flamenco tiene que seguir enriqueciéndose. 'Lo que está hecho ahí queda. Nadie duda de la calidad de Antonio Mairena o Caracol, pero, a partir de ahí, ¿qué? No todos los pintores hacen lo mismo que Velázquez. El arte está vivo y tiene que evolucionar', asegura.

El cantaor se acercó al mundo sinfónico con su trabajo La palabra de Dios a un gitano (1971), y dejó constancia de la fusión con la música magrebí en Reencuentro (1985) y Casablanca (1996). 'Ahora todos se apuntan al carro de la internacionalidad del flamenco, pero cuando Antonio Gades empezaba fue muy duro. Yo estuve con él, cantando para bailar, cinco años, y actuamos en todo el mundo. Me acuerdo de los largos viajes en autobús y de que yo ganaba 2.500 pesetas. Entonces cantaba poemas que estaban prohibidos, de García Lorca y Miguel Hernández'.

Después de unos años 'oscuros' en los que el artista ha superado problemas personales, Juan Peña está lleno de proyectos. 'He tenido mucho tiempo para pensar, así que tengo tres obras nuevas prácticamente completas. Además, quiero grabar una antología del flamenco. Es algo que llevo pensando mucho tiempo. Incluiré una primera parte con cantes de grabaciones antiguas y la completaré con temas nuevos', promete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de abril de 2002