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Crónica:Liga ACB | BALONCESTO

El Barça gana un clásico de serie B

Los gregarios fueron lo mejor de un Madrid desbordado por la defensa azulgrana

El clásico fue raro y atípico, como si el cúmulo de bajas y titulares que estuvieron más de la cuenta en el banco diera lugar a otro partido, como si no fuera un Barcelona-Real Madrid. A la hora de la verdad, hubo dos factores determinantes para echar el cierre a lo que fue un clásico de serie B: el asfixiante empujón defensivo del Barça a última hora, el mano a mano de color azulgrana entre Navarro y Herreros y el peso ambiental del Palau.

El Madrid compareció desfigurado por las ausencias: Raúl López, Struelens y Tarlac. Por si no fuera poco, Tabak sumó tres faltas en los cinco primeros minutos. Dada la impericia del croata, Sergio Scariolo tuvo que recurrir otra vez a un pívot de la cantera, Hernández Sonseca, de 18 años. Y, tras un primer cuarto muy igualado (19-21), puso en pista al base italiano Attruia para dar un respiro a Djordjevic. Pues bien, con sus gregarios en la pista fue cuando mejor funcionó el Madrid. O, lo que es lo mismo, cuando peor lo hizo el Barça.

BARCELONA 78| REAL MADRID 73

Barcelona: Nacho Rodríguez (6), Digbeu (10), Karnisovas (6), Okulaja (4), Dueñas (4); Rentzias (11), Rodrigo de la Fuente (13), Navarro (22), Alzamora (0) y Jasikevicius (2). Real Madrid: Djordjevic (16), Herreros (11), Lucio Angulo (6), Iturbe (14), Tabak (3); Hernández Sonseca (4), Vukcevic (7), Attruia (10) y Alberto Angulo (2). Árbitros: De la Maza, García y Luis Guirao. Eliminaron por faltas personales a Nacho Rodríguez (m. 31). Palau Blaugrana. Lleno: 8.000 espectadores.

Tan atípico fue el partido que Aíto García Reneses, en el descanso (37-47), realizó al vuelo unas manifestaciones más contundentes que 20 ruedas de prensa: 'Hemos cometido todos los despropósitos, hemos jugado sin orden ni concierto y hemos hecho una mala selección tanto en el ataque como en la defensa'. La contundencia del entrenador azulgrana se dirigió también hacia los árbitros: 'El hecho de que Tabak haya hecho tres faltas no quiere decir que Dueñas haya tenido que igualarle. La primera y la tercera que le han señalado no lo eran'. Aíto tuvo que dosificar al gigante azulgrana por ese motivo. Entre ello y el desastroso intento de sus jugadores de resolver atropelladamente desde lejos (tres triples de 16 intentos hasta el descanso), recurrió a un sistema tan inusual como es prescindir de un pívot e ir a por el partido a base de una gran defensa. No le quedaba tampoco otro remedio, visto el mal día, que se enmarca ya en una nefasta racha, de Karnisovas y Okulaja.

El Madrid se quedó sin respuesta, especialmente en un tercer cuarto en el que anotó sólo diez puntos, a los que sólo sumó 16 en el último. Por el contrario, el Barça mejoró notablemente en el ataque, muy especialmente cuando Navarro, como ya había hecho el pasado jueves en Bolonia, se erigió en su brazo ejecutor en los instantes decisivos. El equipo azulgrana llegó a esa fase ya con ventaja (64-59) gracias a la inoperancia ofensiva de un Madrid que acababa de sufrir un parcial de 27-12 y, también, a su infalibilidad en los tiros libres: 18 en otros tantos intentos.

Aun así, el Madrid tuvo algunas posibilidades porque Djor-djevic y Herreros le dieron aire cuando se agotaba el tiempo. Pero entonces, con 74-70 en el marcador y a falta de menos de un minuto, se produjo el colmo del desastre blanco: a Herreros se le fue tontamente el balón y sumó así la 22ª pérdida de su equipo, una estadística inadmisible para el Madrid o para quien quiera ganar en el Palau.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002