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El Madrid no pudo con el Ural ruso

Entonces, fue el turno del base griego Liadelis, que unió a una precisión de cirujano a la hora de meter los tiros libres -anotó todos, 12, los que lanzó-, una dirección sobresaliente. El Madrid, enganchado a un acelerado Herreros -para lo bueno y para lo malo- se mantuvo siempre muy próximo a los rusos, muy cerquita. Pero un tiro precipitado aquí, un mal pase allá y una falta de concentración defensiva casi permanente, acabaron por enterrar a los blancos. No se habían merecido ganar y, sin embargo, pudieron vencer hasta el último instante del partido.

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