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Necrológica:NECROLÓGICAS

Spike Milligan,un genio anárquico de la comedia

Spike Milligan, uno de los grandes creadores de la comedia británica del siglo XX, falleció ayer a los 83 años en su domicilio de Sussex, en el sur de Inglaterra, rodeado de su familia, como consecuencia de un fallo renal.

Milligan, con su facilidad para covertir la comedia surrealista en un arte, ejerció una influencia decisiva en cómicos más jóvenes. John Cleese, uno de los componentes del equipo de los Monty Python, ha declarado que siempre le consideró como uno de los precursores de su grupo.

Terence Alan, Spike, Milligan nació en la India el 16 de abril de 1918, hijo de un sargento y una madre, según él, sobreposesiva, ambos irlandeses, nacionalidad que él reivindicó. Durante la II Guerra Mundial fue destinado como soldado en Túnez, y más tarde, en un hospital psiquiátrico, que le fue de gran inspiración en sus trabajos posteriores, especialmente en sus hilarantes memorias de guerra.

A finales de los años cuarenta fundó el grupo The Goons (Los Bufones), junto a Peter Sellers, Michael Bentine y Harry Secombe. Sus primeras actuaciones fueron en el pub Grafton Arms, cerca de la estación Victoria, de Londres. A partir de 1951 se hicieron célebres gracias a la emisión de radio de la BBC Crazy People (Los Locos). En 1960, la BBC televisión tomó el relevo. La última actuación de The Goons fue en 1978, dos años antes de la muerte de Peter Sellers.

Su capacidad de sorpresa, junto con la irreverencia, fue una de sus más marcadas características. Cuando, con 76 años, recibió un premio de honor por su carrera, le leyeron una carta muy elogiosa del príncipe Carlos, un gran admirador suyo. Milligan, en directo desde la televisión exclamó: '¡Qué pequeño bastardo tan pelota!'. Al día siguiente intentó enmendarlo enviando un telegrama al príncipe en el que decía: 'Supongo que ya no se plantea nombrarme caballero'. Sin embargo, se equivocó, y dos años más tarde le fue otorgado el título de sir, caballero honorario.

Entre sus frases más recordadas están: 'Hablo esperanto como un nativo', 'Fue un matrimoni perfecto, ella no quería y él no podía'. Al pedírsele que terminara la frase 'Si yo mandara en el mundo...', respondió: '... me rendiría'. Pero tal vez hoy, la más enternecedora sea: 'No me importa morirme. Lo que pasa es que no quisiera estar allí cuando ocurra'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de febrero de 2002