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LA CRISIS DEL ALGODÓN

Asaja facilitó el pacto tras la consulta a Bruselas

COAG y el Ministerio de Agricultura ya habían llegado a un principio de acuerdo hace una semana. Pero entonces el Ministerio planteó que todo el sector respaldara las exigencias de COAG, radicalmente enfrentadas con las de Asaja, que considera que la rotación de cultivo es el único sistema de limitación en la siembra del algodón compatible con el derecho comunitario. COAG exigía que se articulara alguna limitación que recogiera los derechos de los cultivadores tradicionales, una tesis que recogió la Junta en su orden para esta campaña.

Asaja rechazó la propuesta de COAG y planteó una alternativa: suprimir ambas órdenes y reanudar la negociación sobre el decreto que debe regular el sector. Una alternativa que desactivaba la orden de la Junta ya que daba la oportunidad a cualquier agricultor de convertirse en algodonero tradicional, al poder sembrar sin restricciones.

Asaja estudiaba incluso impugnar la orden autonómica. Pero el Ministerio consultó a Bruselas sobre su legalidad y, contra lo que había previsto, la Comisión le dio el visto bueno este lunes. Asaja decidió entonces no echar más leña al fuego. No impugnará la orden andaluza y el jueves firmó el acuerdo para esta campaña, con la intención de defender la rotación en la comisión técnica que negociará el decreto.

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