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Capello, el rey del empate, suma su sexta partida en tablas en la competición europea

El rey del empate, Fabio Capello, hizo ayer honor a su apodo y en el Camp Nou sumó uno más, el sexto, en la cuenta del Roma. Prosiguió así su funesta historia en el coliseo azulgrana, donde no ha conseguido vencer nunca como técnico, desde los tiempos en que lo era del Madrid. El mejor recuerdo que Capello guarda del Camp Nou se remonta a sus tiempos de jugador. Corría 1970 y, con la camiseta del Turín, Capello derrotó al actual técnico del Barça, Carles Rexach, en la disputa de la Copa de Ferias. Los italianos vencieron por 1-2 en el Camp Nou y repitieron con 2-1 en Turín, con Capello como autor del gol de la victoria.

En la presente edición de la máxima competición europea, de los nueve partidos disputados hasta ahora, el equipo de Capello sólo ha logrado dos victorias frente a seis empates y una sola derrota. Por eso no fue extraño ver ayer como el técnico italiano esbozaba una sonrisa y un suspiro de alivio cuando el árbitro decretó el final del encuentro frente al Barça. "Esto es el fútbol; no hay que enfadarse, sino empezar a pensar ya en el partido del sábado y después en el del martes", dijo Capello para corroborar su idilio con el empate. Aun así, matizó malencarado: "En la primera parte, no la hemos tocado. Eso no es un equipo que sabe jugar al fútbol".

Los italianos apenas marcan goles, pero en contrapartida son especialistas en mantener su portería a cero. "Remontar ante ellos, que son especialistas en el cero a cero, tiene su mérito", señaló el técnico azulgrana, Carles Rexach. El tanto marcado ayer por Kluivert, el sexto en la Liga de Campeones, supuso únicamente el séptimo en la cuenta negativa de los romanos -es también el equipo menos goleado del calcio-; el logrado por Panucci, el octavo en el saldo positivo del Roma. El empate sirvió para dejar al equipo de Capello con tres puntos, a dos del Barça, la misma distancia que les separaba antes de enfrentarse. Todo el grupo, de hecho, parece abonado al empate. El Liverpool y el Galatasaray fueron incapaces de superar el 0-0 inicial. "Eso demuestra lo competido que es el grupo y lo difícil que resulta ganar", señaló Luis Enrique.

Menos conforme estaba su técnico. Rexach, que no pudo evitar un largo suspiro cuando se enfrentó a los micrófonos, se mostró disgustado por el pírrico punto cosechado. "Un empate en casa nunca es bueno", sentenció, si bien matizó que espera rentabilizarlo en el futuro. Rexach reservó sus elogios para la actitud mostrada por sus jugadores en el campo. "Lo bueno es que el equipo tiene moral, ha echado el resto y ha dado la vuelta al marcador", destacó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 2002