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Reportaje:XIX JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO | Salt Lake City 2002

Reyes de Salt Lake City

El noruego Bjoerndalen suma su cuarto oro y la croata Kostelic, la 'Tomba' femenina, su segundo

Los Juegos ya tienen un rey y una reina a falta de cuatro jornadas para el final. El noruego Ole Reinar Bjoerndalen ganó con el último relevo de su país, en los 4 x 7,5 kilómetros del biatlón, la combinación de esquí de fondo y tiro, su cuarta medalla de oro. Antes, se había impuesto en las tres pruebas individuales, 20, 10 y 12,5 kilómetros. Lo ha ganado todo. Y la croata Janica Kostelic, la Tomba femenina con coletas, ya vencedora de la combinada, la suma de un eslalon y un descenso, se impuso en el eslalon individual disputado en unas condiciones muy difíciles, bajo una gran nevada. Es la primera mujer en los Juegos con dos títulos. Las españolas María José Rienda -en la que no es su prueba- y Carolina Ruiz bastante hicieron con acabar a cuatro y 10 segundos, respectivamente, y no caerse, como el 40% de las 68 participantes, 19 ya en la primera manga.

Bjoerndalen ha quedado así a una sola medalla del récord absoluto en unos Juegos de Invierno, que mantiene el patinador estadounidense Eric Heiden, con sus cinco oros en Lake Placid 80. El noruego ha igualado a la también patinadora, entonces soviética, Lidia Skoblikova, cuádruple oro en Innsbruck 64.

Bjoerndalen no es precisamente una fuerza de la naturaleza, como Johann Muehlegg, por ejemplo, pues no llega al 1,80 de estatura y pesa 66 kilos. Pero es también uno de los grandes especialistas de esquí de fondo en los 30 kilómetros estilo libre, el de patinador, permitido en biatlón sobre el menos rápido estilo clásico, que obliga a llevar los esquís en paralelo. 'Como me entreno sólo en libre, y no varío al clásico, me va bien', dice este modesto personaje, que nació hace 28 años en Drammen, y se crió en Simostranda, una especie de pequeño reino del biatlón. Y tiene novia italiana, Nathalie Santer, otra biatleta.

Ole Reinar ya era un héroe, pues había ganado 10 medallas en Campeonatos del Mundo, más el oro olímpico de 10 kilómetros en Nagano 98, donde Noruega y él mismo volvía perder el oro del relevo ante la eterna dominadora, Alemania. Ayer, sin embargo, Bjoerndalen cogió la posta final ya con una ventaja de más de un minuto ganado por sus tres compañeros sobre los equipos que luchaban por las otras medallas: Rusia, que quedaría fuera, Francia, bronce, y la propia Alemania, que remontó al final. Pero no tanto como para dar caza a Bjoerndalen, al que sólo unos fallos tremendos en el tiro, su punto más débil, le habrían quitado la máxima gloria. Erró dos en la posición tumbado, pero lo subsanó con las dos balas siguientes a las cinco iniciales. El alemán Luck le recortó así la ventaja a 45 segundos en la salida del tiro, pero el noruego, mejor esquiador, la aumentó otra vez casi al minuto, un margen cómodo si no cometía muchos fallos en los últimos cinco disparos, de pie. Y sólo tuvo uno, que enmendó rápidamente, con lo que acabó ganando fácilmente por otros 45 segundos de margen.

Sorprendente rehabilitación

Por su parte, Kostelic, que recuerda al mítico Alberto Tomba en su manera de esquiar, anticipando los movimientos gracias a una potencia y constitución físicas similares, se ha recuperado a tiempo para la gloria olímpica. Mide 1,75 y pesa 73 kilos. El 5 de enero cumplió los 20 años desde que nació en Zagreb en 1982. Justamente su fuerza le permitió salvar ayer una pista llena de nieve, muy difícil de controlar. Tras una temporada asombrosa 2000-2001, en la ganó 12 pruebas, y las Copas del Mundo de eslalon y absoluta, una lesión de rodilla parecía haber acabado con su carrera. Pero se rehabilitó incluso con una curiosa preparación de inmersiones en apnea, en el Adriático, bajando sin oxígeno hasta 30 metros. Hija de balonmanistas, algo más normal en Croacia, prefirió, como su hermano, uno de los favoritos hoy en hombres, el esquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 2002