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El Ayuntamiento y la Generalitat piden un 'pacto' sobre la inmigración

El secretario para la Inmigración de la Generalitat, Salvador Obiols, reclamó ayer 'un gran pacto, del que no podemos huir', entre todos los sectores y estamentos implicados para resolver el problema de la inmigración. Obiols se pronunció en estos términos durante la inauguración del I Congreso de la Inmigración en Cataluña, que se celebra este fin de semana en la Universidad de Barcelona y en el que hay inscritas más de 100 entidades con componentes de 30 nacionalidades diferentes.

La idea de un 'pacto' también fue evocada por Núria Carrera, concejal de Bienestar Social en el Ayuntamiento de Barcelona; en este caso, de carácter local y en el que participaran el gobierno municipal y la oposición, además de asociaciones, ONG, sindicatos y patronales para encontrar soluciones a los problemas que puede acarrear la inmigración. Carrera también ha pedido mayor financiación del Estado, el Gobierno de la Generalitat y entes locales para proyectos de 'cohesión social' para los inmigrantes que no pueden regularizar su situación.

El I Congreso de la Inmigración ha sido organizado por la Asociación de Ayuda Mutua de Inmigrantes en Cataluña (AMIC) y la Federación de Colectivos de Inmigrantes en Cataluña, con la colaboración de UGT y el apoyo de varias universidades, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona y la Generalitat. El secretario general de UGT en Cataluña, Josep Maria Álvarez, pidió la creación de un instituto de la inmigración, además de competencias y recursos para los ayuntamientos a fin de afrontar el problema y el derecho de voto para los inmigrantes con la finalidad de contrarrestar las actitudes 'xenófobas' de algunos alcaldes en España.

Por su parte, el presidente del Parlament, Joan Rigol, pidió un 'esfuerzo de integración' y que no se creen 'guetos ni de un lado ni del otro'. Rigol insistió en la necesidad de que Cataluña no contemple la inmigración 'sólo en su aspecto funcional de la economía', ni tampoco que la 'última palabra de la sociedad' la tenga el mercado, ni que los inmigrantes se conviertan en una mera 'bolsa de trabajo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de febrero de 2002