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Desinterés

La Bolsa ha cerrado esta semana sin que los inversores fueran capaces de definir sus posturas a corto plazo. Las fuertes caídas de las tres primeras sesiones y el repunte del jueves dieron paso a una sesión anodina, en la que sólo destacó la falta de beligerancia de los inversores.

La contratación en el Mercado Continuo fue de 1.583,93 millones de euros, 263.544 millones de pesetas, que es la más baja de una semana que no ha destacado precisamente por la actividad. A esa cifra habría que restarle casi un tercio, 450 millones de euros, correspondientes a operaciones especiales y de bloques.

Los mercados se encuentran en uno de esos momentos en los que el equilibrio es precario y puede perderse en una dirección no definida. A nivel técnico se están poniendo a prueba los soportes, lo que supone cierta presión vendedora, mientras que los datos fundamentales de las sociedades apuntan hacia un deterioro progresivo, al igual que el conjunto de la actividad económica. Los dos principales países de la zona euro han revisado a la baja sus expectativas de crecimiento para este ejercicio, lo que equivale a admitir que este semestre va a resultar, cuando menos, complicado.

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El caso del mercado español es algo más complejo por las interferencias que aporta la crisis argentina, aunque en esta última sesión se dejó ver el interés de las sociedades implicadas por defender sus precios. En los minutos finales de la sesión la cotización de Repsol YPF recuperó un 1,50% y contribuyó a que el cierre resultara algo más suave. El Ibex 35 cedió el 0,54%, y Madrid, un 0,58%, con lo que en la semana se anotan un recorte del 4,18% y 3,67%, respectivamente.

Los mercados europeos se movieron en un terreno más neutro, con subidas del 0,08% en París y del 0,02% en Londres. Francfort se dejó llevar por Wall Street y perdía el 1% antes del cierre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 08 de febrero de 2002.

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