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Crítica:VOLKSWAGEN POLO 1.2 12V. Conceptline | PRUEBA

Calidad y estilo a precios altos

Línea atractiva, con la imagen de marca de Volkswagen, interior amplio y con muchas soluciones prácticas, y un motor 1.2 de tres cilindros alegre, eficiente y austero, sobre todo en ciudad. El nuevo Polo sigue siendo un utilitario con clase y estilo, pero tiene un equipo de serie justo y poco acorde con su precio y aspiraciones elitistas.

Pocos fabricantes pueden permitirse el lujo de vender sus coches a precios más altos que la competencia. Y los que lo hacen cumplen siempre ciertas premisas: buena imagen de marca, diseño más atractivo y un conjunto mejor y más completo que justifique la diferencia.

La cuarta generación del Polo que llega ahora reúne las dos primeras condiciones, pero no la última: el equipo de serie es justo y no está acorde con unas tarifas elitistas. Sin embargo, aporta otras virtudes que pueden compensarlo, aunque plantean la duda de si serán suficientes para alcanzar el éxito comercial.

Clase y personalidad

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El nuevo Polo tiene clase y personalidad. Es un utilitario con estilo que explota bien el aire de familia y la imagen de Volkswagen. Comparte el chasis del Fabia y el nuevo Ibiza, un 33% más rígido. Y tiene una línea de formas cuadradas y convencionales, aunque con los ángulos más redondeados que el modelo anterior. Por delante, el frontal afilado y los cuatro faros ovalados recuerdan al Lupo. Y por detrás parece un Golf, porque la unión del techo con el portón es ahora más suave y menos perpendicular al suelo que antes, y le da un aspecto más dinámico y deportivo. Pero sobre todo es más grande: mide 3,89 metros, 15 centímetros más que el anterior, más largo incluso que los primeros Golf.

El mayor tamaño aporta un interior más desahogado, sobre todo en las plazas traseras, que siguen teniendo buena altura y han ganado además casi seis centímetros de espacio para las piernas. Las delanteras son también generosas y tienen unos buenos asientos. Y cuenta con un maletero correcto y muy aprovechable.

Todo esto convierte al Polo en un utilitario muy dotado para el uso familiar, y con una calidad de acabado y ajustes superiores a la media. Además aporta un diseño moderno, atractivo y muy funcional en el que sólo desentonan los plásticos, en un tono gris claro algo frío y austero.

16 huecos, uno para cada cosa

El sentido práctico es una gran baza del Polo, muy bien pensado para facilitar la vida diaria: aprovecha todos los huecos para obtener la máxima utilidad. Así, hay hasta 16 espacios para objetos, pero las versiones más bajas incluyen ya dos cajones bajo los asientos delanteros, un espacio sobre la consola central, bandeja en la base del salpicadero, dos posavasos y dos huecos en la zona del freno de mano, bolsas en las puertas, una buena guantera... Y las superiores añaden posavasos plegable en la consola, bolsillos para el móvil en los asientos delanteros...

El nuevo VW completa su oferta con un interior bien aislado que se beneficia de un chasis muy rígido (68% de acero de alta resistencia) y unas suspensiones cómodas y eficientes en los baches. Y consigue la sensación de aplomo y solidez de otros coches más grandes.

Dos carrocerías y cinco motores

La gama Polo es muy completa y cuenta con dos carrocerías de tres y cinco puertas (430 euros más). Se pueden combinar con cinco motores, dos de gasolina y tres diésel (ver cuadro inferior), a los que se unirán en abril otro 1.2 (55 CV) y un 1.4 16v. (100 CV). Además hay tres acabados, Conceptline, Trendline y Highline. El primero incluye cuatro airbags y volante regulable en altura y distancia. El otro añade elevalunas eléctricos, cierre centralizado y ordenador de viaje. Y el superior viene con aire acondicionado, llantas de aleación y más detalles. Se venden desde 10.900 euros y, a pesar de ser más caros, están menos equipados que muchos de sus rivales. El ABS es opcional (400 euros) y se ofrece también junto al ESP por 950 euros.

Conclusión

El Polo mantiene su buena imagen, estilo y calidad, y añade un interior muy práctico y bien acabado. Tiene un comportamiento correcto y un motor 1.2 brillante y austero, sobre todo en ciudad. Pero sale caro y su equipo de serie no está a la altura de sus ambiciones.

AL DETALLE

- BUENO, PERO CARO El Polo es el utilitario popular más elitista. Ofrece un diseño elegante y un interior moderno, bien acabado y más amplio de lo habitual. Y también un motor pequeño, pero brillante y austero en los consumos, aparte de muchas opciones para añadir caprichos. Sin embargo, es casi 1.000 euros más caro que las versiones básicas de sus rivales y tiene un equipo de serie inferior a la mayoría: no incluye el ABS, de origen en los Clio y Corsa. Por lo mismo que cuesta un Polo básico hay propuestas más rentables, equipadas y completas, como el Clio 1.4 16v. (98 CV), que corre casi como un mini-GTI. - MODERNO Y MUY APROVECHADO El aspecto interior del Polo no ha cambiado mucho: tiene unos plásticos grises poco elegantes, pero es moderno, ordenado y aprovecha bien el espacio para ofrecer la máxima funcionalidad. Destacan la bandeja para objetos que recorre la base del salpicadero y los cajones situados bajo los asientos delanteros. El acceso a las plazas traseras se beneficia de una buena altura, pero el sistema Easy Entry que hace bascular hacia delante el asiento en bloque para dejar más paso libre, es opcional (115 euros). El maletero, de 270 litros, es de los más grandes en coches de su tamaño, tiene unas formas muy aprovechables y se amplía abatiendo por partes el respaldo. Y la zaga es una copia del Golf: zona superior del portón inclinada hacia delante para potenciar la deportividad y luneta trasera muy abombada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2002

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