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Matices de centro mediterráneo

El PP de la Comunidad Valenciana aportó a las ponencias debatidas en el congreso nacional matices de centro y un cierto aroma 'mediterráneo', según subrayó Francisco Camps, que hablaba con especial atención a las evoluciones de todas las cámaras. La inmensa mayoría de las aportaciones valencianas fueron aceptadas con muy ligeros retoques.

Alejandro Font de Mora, portavoz en las Cortes Valencianas, destacó el apoyo a la iniciativa que exige atención del Estado a la preocupación que generan entre los ciudadanos avances científicos relativos a asuntos como 'la investigación genética, la clonación, la eutanasia, etcétera'. La enmienda se diluye en la necesidad de adoptar un 'posicionamiento reflexivo obtenido tras el oportuno asesoramiento que garantice el ordenado progreso científico y lo haga compatible con el interés general y el pleno respeto a la dignidad del ser humano', pero constituye un paso adelante en el rocoso cuerpo ideológico del PP.

Font de Mora se mostró especialmente orgulloso por el éxito de la enmienda que proponía la potenciación del Comité de Regiones como único cauce para que las comunidades autónomas tengan presencia en la Unión Europea. El portavoz parlamentario admitió que la iniciativa 'no define mecanismos', pero destacó que asume 'la necesidad de que las comunidades autónomas fijen posición en materias que les afecten directamente'. La enmienda constituye un servicio al futuro presidente del CdR, pero queda muy lejos de las propuestas de participación directa en la UE que planteó la delegación gallega y que fueron rechazadas sin ambages. El único matiz autonomista que logró introducir la delegación valenciana se refiere a la 'legitimidad de las comunidades autónomas para plantear su proyección cultural en el exterior'.

Camps se perdió en elogios a sus superiores y sugirió que 'la Comunidad Valenciana ocupa el centro geoestratégico de la Unión Europea', una vaciedad muy rimbombante.

Vicente Martínez Pujalte, que ejerció como maestro de ceremonias, apenas pudo disimular su satisfacción por su nombramiento como miembro de la nueva ejecutiva nacional y se limitó a señalar el amplio porcentaje de éxito de las enmiendas de la delegación valenciana.

Miguel Peralta, alcalde de Alcoy, empeñado en mantener la cohesión de la delegación valenciana en contra de la enmienda defedida por Francisco Álvarez Cascos, corrió de puntillas sobre sus exiguas enmiendas a la ponencia de estatutos.

Sólo Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, logró tasar en nuevas 'figuras tributarias' una propuesta que pretende que los ayuntamientos reciban compensaciones por el uso de su espacio radioeléctrico en las comunicaciones a través de telefonía móvil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2002