El teatro pierde la fuerza de la ironía con la muerte de Adolfo Marsillach
Adolfo Marsillach murió a las cinco de la tarde de ayer en Madrid a los 73 años. Fue, sobre todo, un hombre de teatro, que puso lo mejor de sí mismo sobre un escenario, pero también se embarcó en otros terrenos, combinando su saber con el afán de llegar al público.
Cultura. Páginas 30 a 32


























































