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Caballé recibe el homenaje del Liceo a los 40 años de su debut

Un libro repasa su trayectoria en el teatro

Reina en el escenario, reina en el Liceo. Tres días después de su regreso a los escenarios líricos interpretando a la reina Catalina de Aragón en la ópera Enrique VIII, Montserrat Caballé recibió ayer el homenaje del Liceo y de la instituciones públicas coincidiendo con el 40º aniversario de su debut en el teatro el 7 de enero de 1962 con la ópera Arabella, de Richard Strauss. Emocionada, la soprano recibió un ejemplar del libro Montserrat Caballé. 40 años en el Liceo de manos del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, quien le dijo: 'En esta casa siempre serás la reina'.

Montserrat Caballé, que tuvo en el Salón de los Espejos del Liceo, donde se celebró el acto de homenaje, a su lado a su esposo, el ya retirado tenor Bernabé Martí; a su hija, la soprano Montserrat Martí; a su hermano y agente, Carlos Caballé, así como a sus sobrinos y varios centenares de amigos y admiradores, apenas pudo contener la emoción ante los parlamentos de elogio y admiración de que fue objeto por parte del director artístico del teatro, Joan Matabosch, la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, el presidente de la Generalitat, el alcalde de Barcelona, Joan Clos, y el presidente de la comisión ejecutiva de la Fundación del Liceo, Joan Francesc Marco.

'Antes de llegar al escenario del Liceo pasé 12 años en el Conservatorio del Liceo, en el quinto piso', dijo Caballé. 'Desde allí arriba soñaba con cantar algún día en ese escenario, pero primero tuve que hacer mis prácticas, como las hacen los médicos, en Basilea durante tres años y otros tres más en Bremen, hasta llegar al teatro de mi ciudad'. La soprano, que comparó las voces con el queso Roquefort -'es un queso excelente, pero no gusta a todos los paladares', dijo-, aseguró que cada vez que regresaba al Liceo sentía 'una extraña sensación'; 'porque siempre he sido un ave migratoria y cuando volvía a Barcelona era volver a mis raíces, a casa, al Liceo', añadió.

Caballé, que recordó a sus maestros en el Conservatorio del Liceo -Pere Ribera, Eugenia Kemeny y Conxita Badia-, elogió la labor del actual director general del Liceo, Josep Caminal, en la reconstrucción del teatro. 'Siempre se queda en un rincón y no quiere salir en las fotos. Dice que así es mejor, quizá tenga razón, siempre la tiene'.

Caminal y el Fòrum 2004

Espontánea y sin atender a razones políticas, la soprano provocó el desconcierto del presidente de la Generalitat y el alcalde de Barcelona al afirmar mirando a Caminal, sentado frente a ella: 'Me hubiera gustado que estuviese en el Fòrum 2004'. Mientras Jordi Pujol levantaba las manos un tanto alarmado. Caballé remató la frase diciendo: 'Lo que pasa es que lo ha tenido que dejar', mientras el presidente de la Generalitat susurraba: 'Ves diciendo, ves diciendo'.

En el acto de homenaje se presentó el libro Montserrat Caballé. 40 años en el Liceo, publicado por el coliseo lírico barcelonés para conmemorar el 40º aniversario del debut de la soprano en el coliseo lírico barcelonés. El volumen, profusamente ilustrado, documenta todas las óperas que Caballé ha cantado en este teatro desde el 7 de enero de 1962 hasta la actual Enrique VIII en cartel. En total son 48 óperas en las que Caballé ha cantado 50 personajes diferentes en 205 conciertos y 17 recitales hasta el día de ayer. El director artístico del Liceo calificó el libro de 'ejercicio de memoria colectiva' y afirmó que el Liceo 'debe tener memoria, porque su historia es una de las raíces más sólidas de su prestigio, y de ella depende su futuro'.

'Cada éxito de Caballé en el mundo revertía en el prestigio del Liceo', dijo Matabosch, afirmación que corroboró el alcalde de Barcelona, quien tras recordar el nacimiento de la soprano en el barcelonés barrio de Gràcia dijo que 'con su arte, Montserrat Caballé había llevado el nombre del Liceo y el de Barcelona por el mundo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de enero de 2002