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AJEDREZ

Anand: "Ivanchuk merece estar en la final"

El indio atribuye su derrota en las semifinales del Mundial "a la pérdida del sentido del peligro"

El golpe todavía le duele, pero intenta olvidarlo. Una semana después de ser destronado en las semifinales del Mundial de Moscú, Viswanathan Anand, de 32 años, restaña sus heridas en su casa de Collado Mediano (Madrid), con el foco dirigido hacia el próximo torneo de Linares. Antes seguirá por Internet el duelo entre su verdugo y otro ucranio, Ruslan Ponomáriov, de 18 años. "Ivanchuk merece estar en la final y sucederme en el trono", afirma el indio.

"Han sido unos días muy duros para los tres", admitió Anand, en referencia a su esposa, Aruna, y a su entrenador, el georgiano Elizbar Ubilava, durante una conversación mantenida ayer con este diario. "Ya he analizado lo que pasó, y ahora estoy en la fase de reposar y olvidar durante unos días. Con el nuevo año empezará mi preparación para Linares [del 22 de febrero al 10 de marzo], que es un buen sitio para sacarme la espina", añadió. Por cierto, los organizadores del torneo jiennense cerraron ayer el trato con Ponomáriov, quien completa una nómina muy sugestiva: Kaspárov, Anand, Ivanchuk, el británico Adams y los españoles Shírov y Vallejo.

Como de costumbre, Anand resumió lo ocurrido en Moscú con pocas palabras: "Perdí el sentido del peligro en la cuarta partida contra Ivanchuk. Supongo que eso tiene que ver con la enorme tensión acumulada durante las eliminatorias anteriores, aunque yo no me sentía especialmente cansado". En efecto, es raro que un campeón del mundo se equivoque al valorar una posición, por lo que la tesis del cansancio, o desgaste nervioso, parece una explicación lógica: "En un momento dado, creí que estaba mejor, y no jugué para igualar, como pedía la posición. Cuando me di cuenta, perdí la concentración e hice jugadas raras, por no decir malas. Además, Ivanchuk controló muy bien sus nervios y aprovechó mis errores con exactitud. Y como era la última partida de la semifinal, ya no había remedio", agregó.

Anand reconoce que tanto él como Ivanchuk arriesgaron poco en las tres primeras partidas: "Pero no estoy seguro de si cambiaría de táctica en el caso de empezar mañana mismo otro duelo con Ivanchuk. El problema con este formato del Mundial [eliminatorias a sólo dos partidas y casi sin descanso hasta las semifinales] es que no puedes prepararte de manera minuciosa y específica contra un rival concreto. Por supuesto, Ivanchuk era uno de mis posibles rivales en las semifinales, pero en el mismo cuadrante estaban otros jugadores muy fuertes. Por eso, los dos decidimos jugar con cautela. Ivanchuk me sorprendió dos veces en la apertura, y yo una a él. En consecuencia, los dos jugamos para no cometer errores, pero yo jugué mal la partida decisiva".

El campeón destronado tiene una curiosa teoría sobre Ponomáriov: "Es cierto, como se ha escrito, que su estilo y su carácter frío recuerdan al de Anatoli Kárpov cuando era joven. Pero yo le encuentro más parecido con Gata Kamski [el prodigio estadounidense, de origen siberiano, que abandonó el ajedrez para dedicarse a la medicina]. No le vi reírse hasta el último día, aguanta la tensión muy bien para su edad, lucha siempre y, por supuesto, está muy bien preparado". Aunque no emitió un pronóstico claro para la final, sí dejó entrever una preferencia sentimental: "Dado que yo no seré el campeón otra vez, me gustaría que fuese Ivanchuk. Más que rencor, le tengo cierta simpatía, y sin duda se lo merece".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de diciembre de 2001