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LAS SECUELAS DEL TEMPORAL

Avalancha de críticas contra el Gobierno catalán por su ineficacia ante el temporal

La oposición política, alcaldes y ciudadanos piden cuentas al Ejecutivo de Jordi Pujol

El Gobierno catalán tuvo que capear ayer dos temporales. El primero, meteorológico, había dejado a Cataluña sumida en el caos después de dos días de la mayor ola de frío y nieve en 15 años. Pero ése empezó ayer a remitir. El segundo, político, le ha estallado a Jordi Pujol en sus propias manos. La oposición política transformó la indignación ciudadana en ataques contra la Generalitat, ante las graves ineficiencias de los servicios de emergencia dependientes del Ejecutivo autónomo. 'Los catalanes tienen una Generalitat de papel y una Cataluña de cartón', espetó Alberto Fernández, presidente del PP, el más fiel aliado parlamentario de los nacionalistas. El consejero de Interior, Xavier Pomés, restó importancia a lo ocurrido y a las críticas.

Los catalanes llevan dos días desayunándose, algunos a la intemperie, con cierto complejo de culpa. El director del Servicio Catalán de Tráfico, Joan Delort, como ya hizo el sábado el consejero de Interior, les acusó ayer de 'grave irresponsabilidad' por haber desoído los reiterados llamamientos a que no utilizasen el coche ante el temporal que se avecinaba, ya que las carreteras se llenaron como cualquier fin de semana.

Pero los ciudadanos no pudieron prever que los telefónos de información se colapsarían, que hasta un millón de personas iban a sufrir un apagón de dimensiones sin precedentes, que las líneas ferroviarias de Renfe y la Generalitat quedarían interrumpidas en numerosos tramos y, sobre todo, que carreteras y autopistas se convertirían en una auténtica ratonera.

Más de 2.500 personas tuvieron que ser alojadas en polideportivos y escuelas convertidas en hoteles improvisados al quedar atrapadas en la red viaria. Otro número indeterminado de ciudadanos no tuvo la misma suerte y se vio obligado a dormir en el propio vehículo. La presencia de los Mossos d'Esquadra se reveló insuficiente ante la magnitud del problema. Y el Ejecutivo catalán, al verse desbordado, tuvo que aceptar la mano tendida del Gobierno central para recibir ayuda de unidades del Ejército y la Guardia Civil.

La respuesta gubernamental no fue otra que rechazar todas las críticas y amenazar con cortar carreteras en los puntos más conflictivos si en el futuro vuelve a repetirse una situación parecida. Delort llegó a sugerir ayer la adopción de 'medidas más expeditivas', como impedir la circulación de todo tipo de vehículos en la red viaria.

Pomés eludió ayer entrar en un debate político sobre lo ocurrido -'las críticas son demasiado fáciles', aseguró-, pero ciudadanos, alcaldes y partidos políticos de todo signo no están dispuestos a esperar. Su presión conjunta obligó ayer a Pomés a anunciar su próxima comparecencia en el Parlament para dar explicaciones.

El alud de llamadas a la redacción de EL PAÍS de personas atrapadas en la carretera que expresaban su indignación y su incomprensión por la tardanza en el rescate o en la llegada de máquinas quitanieves es sólo un botón de muestra del malestar generalizado entre los ciudadanos.

La oposición socialista repartió sus críticas entre Fecsa-Endesa y una Generalitat 'sumisa y cómplice' con la compañía eléctrica. 'No estaban preparados para afrontar la situación, no han sabido coordinarse y no han estado a la altura de las circunstancias', lamentó el primer secretario del Partit dels Socialistes, José Montilla. 'Sería conveniente que el Gobierno catalán actuase con los fuertes con la misma contundencia que lo hace con los débiles', remachó.

'No puede ser que los hombres del tiempo sean los portavoces de la Generalitat y no puede ser que la culpa de todo la tengan los ciudanos', dijo con evidente enfado el portavoz de Iniciativa per Catalunya-Verds, Joan Boada, quien se refirió a la 'incapacidad' del Ejecutivo de Pujol para 'ordenar una situación caótica'. Joan Saura, de la misma coalición, se refirió a lo que considera 'agotamiento de la política gubernamental', con casos como el de la peste porcina, la fuga de presos o su actitud 'sumisa' con compañías como Fecsa-Endesa o la de autopistas, ACESA.

Para Alberto Fernández Díaz, presidente del PP catalán, la actuación del Gobierno autónomo ante el temporal ha sido 'deficiente' y reclamó también la comparecencia de los consejeros Pomés y Subirà en el Parlament y una 'reflexión profunda sobre lo sucedido'.

Los independentistas de Esquerra Republicana vieron en la intervención del Ejército y de la Administración del Estado una muestra de la 'imprevisión' de la Generalitat y sus límites para 'hacer frente a sus obligaciones', según coincidieron Joan Ridao y Josep Huguet.

La actuación de las autoridades mereció también el 'suspenso' del alcalde de Lleida, el socialista Antoni Siurana, quien lamentó la 'falta de información' al Ayuntamiento de una de las ciudades más afectadas por el temporal, informa Efe.

Siurana no fue el único alcalde que criticó a la Generalitat. El de Falset (Priorat), el independiente Jaume Domènech, lamentó que su población quedara aislada durante más de 24 horas por culpa de nieve ya que, en caso de producirse cualquier emergencia, la evacuación hubiera sido casi imposible, informa Lali Cambra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de diciembre de 2001