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Entrevista:CARMEN LINARES | Cantaora

'Es preciso que haya conservatorios donde se pueda estudiar flamenco'

Después de más de tres décadas de trayectoria artística, Carmen Linares se acaba de convertir en la primera cantaora en recibir el Premio Nacional de Música en el apartado de interpretación. Carmen Pacheco (Linares, 1951) adoptó el nombre de su pueblo como apellido artístico.

'No se pueden crear guetos en el flamenco porque entonces no avanzamos'

En plena madurez artística y con una docena de discos en el mercado, su voz llena de matices y musicalidad ha llevado a una búsqueda permanente de nuevas formas de expresión, que ha desembocado en un arte capaz de combinar el cante jondo con agrupaciones de cámara y sinfónicas. Carmen Linares, que obtuvo la Medalla de Plata de la Junta en 1997, ha estado en Jaén antes de empezar a grabar un nuevo disco para respaldar la presentación del Plan Andaluz para la Cultura de Paz y No Violencia en el ámbito educativo.

Pregunta. ¿También desde el flamenco se puede luchar por la paz?

Respuesta. Desde mi posición de artista ya estoy apoyando la paz desde que empecé a cantar, porque las letras hablan todas de amor de madre, amor de hijo, de flores, de luz, de campos, de vida y de penas, pero nunca de violencia, palabra que no existe en el flamenco. Me parece importantísimo inculcar a los niños las palabras paz y solidaridad.

P. ¿Qué supone su premio para el mundo del flamenco?

R. El flamenco ya está reconocido, pero el hecho de que un Premio Nacional de Música se lo den a un artista flamenco es muy significativo porque eso significa que se nos tiene en cuenta y que el cante jondo está compitiendo con otras músicas a escala nacional.

P. Es la primera cantaora que logra un premio que en años anteriores obtuvieron artistas como Paco de Lucía, Enrique Morente o Manolo Sanlúcar. ¿Es un reconocimiento al empuje de la mujer en este arte?

R. Sí, porque la mujer está muy activa en el mundo del flamenco, sobre todo en el cante y en el baile, no así en la guitarra.

P. En su caso, ¿le ha sido difícil moverse en un género musical dominado tradicionalmente por los hombres?

R. Quizá yo sea un caso aparte, pero no he tenido trabas del mundo del flamenco y se me ha respetado mucho. Las trabas las encuentra la mujer en el entorno familiar, pues siempre había algún padre que no quiere que su hija cante. Ahora ya, afortunadamente, los tiempos van cambiando y se ve como algo normal que una joven de 18 años realice una gira.

P. ¿Estamos asistiendo a un renacer del flamenco?

R. Sí, hay una expectación grande con el mundo del flamenco, y mucha gente lo está descubriendo. Espero, de todas formas, que no sea una moda, sino un resurgir con todos los honores y con todo el merecimiento del mundo.

P. De usted dijo The New York Times que es una cantaora con un poder expresivo extraordinario. ¿Vaya piropo, no?

R. La verdad es que he tenido bastante éxito en mis actuaciones en Estados Unidos. Yo creo que el idioma de la música es universal y, aunque no se entiendan las palabras, el sentimiento y lo que se transmite le llega a todo el mundo que tenga sensibilidad y corazón. En esta profesión es fundamental tener sentimiento, un gran amor hacia el flamenco y, por supuesto, dar todo lo que se lleva dentro.

P. ¿Cómo ha influido en su trayectoria su marcha a Madrid siendo aún pequeña?

R. Sí que me ha marcado. Aunque me fui llorando de Linares, para mi carrera fue fundamental estar en Madrid, donde se estaba cociendo todo el cogollo del mundo del flamenco. De todas formas, quiero mucho a Madrid porque me he hecho artista allí, pero yo tengo aquí mis raíces y la única perspectiva que tengo es la de mi Andalucía de mi alma.

P. ¿Servirá su premio para darle un mayor apoyo institucional al flamenco?

R. El flamenco necesita mucho más apoyo del que tiene, por lo menos el mismo que tienen otras músicas. Es preciso que haya conservatorios donde se pueda estudiar flamenco, con profesores de primera fila, buenos maestros de guitarra, de cante y de danza.

P. ¿A quién le debe su pasión por el flamenco?

R. A mí padre en primer lugar porque era un gran aficionado y fue quién me inculcó esta pasión, pero se lo debo también a Andalucía. Recuerdo que cuando era pequeña, en Linares, siempre estaba escuchando en la radio canción española y a artistas como Enrique Montoya, Valderrama, Pepe Pinto o Marchena. Supongo que todo eso me influyó mucho.

P. ¿Cree que el flamenco ya se ha desprendido de sus estereotipos más nocivos?

R. El flamenco es una música universal, lo que pasa es que no se pueden crear guetos porque entonces no avanzamos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2001