Crítica:TRAVIS | POPCrítica
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Más que simples descendientes de los Beatles

En el terreno de lo inesperado, cabe destacar la interpretación de Healey de un tema sin ningún tipo de equipo de amplificación: sólo su voz y su guitarra acústica superponiéndose ambas al ruido ambiente y consiguiendo el silencio del respetable. También llamó la atención el capítulo de versiones, con unos Travis lanzados al juego, tocando All the young dudes, de su compatriota David Bowie, y el Back to hell de AC/DC, esta última como para evitar que se les acuse de ser demasiado blanditos. Coincidiendo con su mayor despliegue comercial y con el excelente trato que se les ha dispensado en nuestro país -llevan más de 40.000 copias de su último disco vendidas en España-, Travis demuestra con directos como éstos que es una banda viva, aún no atrapada en clichés de simples descendientes de los Beatles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 29 de noviembre de 2001.

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