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García Montero señala que Bécquer 'funda la modernidad en la poesía en lengua castellana'

El escritor granadino presenta 'Gigante y extraño', un estudio y edición de las 'Rimas'

'He querido analizar los motivos por los que Gustavo Adolfo Bécquer funda la modernidad para la poesía en lengua castellana', afirmó ayer Luis García Montero. El poeta granadino presentó en Sevilla su libro Gigante y extraño (Tusquets Editores), un completo estudio sobre las Rimas de Bécquer (Sevilla, 1836-Madrid, 1870). Gigante y extraño incluye asimismo un apartado que devuelve su orden original a las Rimas. García Montero resaltó el papel fundacional de Bécquer en la poesía moderna española al decir: 'No se puede entender a Rubén Darío sin Bécquer'.

Gigante y extraño hace referencia a 'Yo sé un himno gigante y extraño...', el verso que da inicio a una de las Rimas. García Montero, que es autor de libros de poemas, como Habitaciones separadas y Completamente viernes, y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, reivindica en su estudio 'la modernidad' del autor, al tiempo que lo aleja de las interpretaciones que le han dado muchos de sus 'seguidores'.

'Bécquer es un poeta muy popular que tiene grandes seguidores, pero al mismo tiempo soporta una fama injusta de poeta débil y blando. Y, sin embargo, Bécquer representa para nuestras letras lo que Baudelaire para la literatura francesa', explicó García Montero. El autor granadino comparó el papel de Bécquer con el de Leopardi, Coleridge, Heine y otros escritores destacados del Romanticismo europeo.

El poeta granadino recalcó cómo 'Bécquer está en el fondo' de la obra de autores como Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Rafael Alberti y Luis Cernuda. Esa influencia continúa vigorosa, en opinión de García Montero, hasta 'muchos de los poetas más importantes del panorama actual, como Javier Salvago, Álvaro Salvador, Felipe Benítez Reyes, Juan Lamillar...'. 'La poesía contemporánea española nace en Andalucía. Y en Sevilla está su línea central: Bécquer, Antonio Machado y Cernuda. Todos ellos han defendido la universalidad de la cultura andaluza', resumió.

'La modernidad de Bécquer como poeta es inseparable de su prosa y de su labor como periodista', puntualizó García Montero. El autor del estudio desmitificó la 'leyenda de bohemia, de poeta marginal y pobre' que visitaba frecuentemente los prostíbulos que se suele atribuir a Bécquer. 'En realidad, fue uno de los periodistas más importantes de su época. Bécquer asiste en sus crónicas a la transformación de la ciudad moderna. Se trataba de ciudades que habían cambiado poco desde la Edad Media', dijo.

En esos años de actividad periodística las ciudades españolas sufren una transformación radical. Esos cambios vertiginosos influyeron en su visión poética. 'Bécquer descubre que no hay verdades estables, valores eternos... Todo es un diálogo con la fugacidad en unos pocos años', aseveró. La inauguración de una línea de tren le llevó 'a plantearse cómo hacer una versión poética de esa velocidad'. Los cambios y la velocidad de la vida moderna empujaron al poeta sevillano a buscar 'la sugerencia, la síntesis, el poema breve'.

Bécquer asumió 'la crisis de la razón y la modernidad'. 'Ser absolutamente libre significa que no hay nada estable e inmortal, que no se puede creer en nada que vaya más allá de nosotros, que hay que dialogar con la nada... Ése es el lado sombrío de la razón. Bécquer lleva esa conciencia crítica del Romanticismo más profundo a la literatura española', indicó.

La verdad del desorden

García Montero ha devuelto su ordenación original a las Rimas. Tras su muerte, los amigos del poeta sevillano cogieron el manuscrito para publicarlo y 'no respetaron el orden de Bécquer'. Optaron por un 'orden muy biográfico', de manera que las Rimas siguieran una especie de recorrido que comenzara con la poesía, continuara con el amor y el fracaso del amor y desembocara en la desesperación. 'He vuelto a la ordenación del Libro de los gorriones (el álbum donde Bécquer recogió sus poemas)', dijo García Montero. La ordenación de Bécquer sugiere, en palabras de García Montero, que 'lo verdadero es el desorden'.

El autor granadino hizo hincapié en el papel fundamental que juega la ironía en la obra de Bécquer. Su poesía incide asimismo en lo contradictorio de cualquier experiencia. 'Afirma con el corazón y niega con la cabeza. Parece decir: 'cuando estoy en el prostíbulo, me acuerdo del claustro y la pureza; cuando estoy en el claustro y la pureza, me acuerdo de la orgía', explicó García Montero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de noviembre de 2001