Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
NBA | BALONCESTO

O'Neal se rebela contra Jackson, su técnico

'Mi padre blanco'. Así ha definido en alguna ocasión Shaquille O'Neal a su entrenador, Phil Jackson. Un tutor, dentro y fuera de la pista, que ha convertido al gigante de los Lakers en el jugador más decisivo de la NBA. Sin embargo, en las últimas semanas, el hijo se ha rebelado contra el padre. El pívot no soporta las críticas públicas que el técnico le lanza.

Ése ha sido un método usado por Jackson en otras ocasiones: airear en público su malestar con un miembro de la plantilla en busca de una reacción positiva del jugador. Lo hizo con Horace Grant y Toni Kukoc y ahora lo hace con O'Neal. 'Yo no soy ninguno de esos gatos. A mí no tiene que decirme nada', contestó el pívot. La calma con la que el equipo transita por la Liga, siete victorias en ocho partidos, y con el gigante entre los líderes en las anotaciones con más de 30 puntos por partido.

Los tiros libres colmaron la paciencia del entrenador. Tras un encuentro, Jackson calificó de espantosa la actuación de su jugador desde la línea de personal: 9 de 25. Shaquille respondió: 'Quizá no le parezca que hayamos conseguido dos títulos. Cuando tenga que meterlos, los meteré'. De momento, su porcentaje es de un 60%, una cifra aceptable para lo que han sido sus medias durante su carrera. La temporada pasada apenas sobrepasó el 50%.

A Jackson no le ha sentado muy bien que O'Neal haya prescindido de su entrenador personal de tiro, Ed Palubinskas. Tampoco le ha sentado demasiado bien el sobrepeso que presenta. Su estadística no nota los kilos, pero al técnico no le gusta que su jugador no esté en forma. El pívot ha explotado después de que su técnico le haya multado por no asistir a dos sesiones prácticas por el nacimiento de su hija, Amirah Sanaa. 'Creo que su cartera va a estar un poco más ligera', bromeó Jackson. 'Ya sabe lo que puede hacer con la multa', respondió O'Neal.

El técnico ha reconocido estos días que sufrió para conducir a Kobe Bryant por el camino correcto y hacerle entender que el sistema está por encima del ego. Confesó también sus dudas para solucionar el conflicto entre Bryant y O'Neal. El último lado del triángulo es la riña con el pívot. Un niño en el cuerpo de un gigante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de noviembre de 2001