Todo el esfuerzo depende de las pacientes

El doctor Luis Rojo es el psiquiatra que dirige esta unidad. Tiene su despacho, con las puertas abiertas, en el mismo pasillo donde conviven las enfermas. Es una persona accesible, lo mismo que el resto de las profesionales especializadas que trabajan en la planta.

Para los trabajadores resulta muy duro convertirse casi en policías de unas enfermas que, en muchos casos, son unas niñas. La única compensación es saber que pueden conseguir curarlas. 'De hecho', cuenta el doctor, 'se producen momentos de enfrentamientos. Es inevitable que vean a las ATS como represoras y eso produce odio. Aunque pasados los primeros días las relaciones suelen relajarse'.

Rojo lleva cuatro años viendo pasar jóvenes que se dejan la vida por conseguir un cuerpo danone. Y quiere puntualizar sobre la idea que mucha gente tiene respecto a esta clase de enfermas: 'Las pacientes no forman parte de un grupo de pijas que quieren adelgazar. Cada caso conlleva una situación de crisis mediatizada por el entorno'.

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Pero los orígenes de la enfermedad sí que son comunes, según explica el doctor: 'Si hace años había menos presión por el físico, ahora se ha convertido en algo demasiado importante. Cuando no encuentran a nadie que les ayude a aclarar sus ideas, se puede caer muy fácilmente. En el fondo se evidencia una falta de autoestima o de vínculos de relación'.

Situación de crisis

Para el doctor, aunque parezcan diferentes, la anorexia y la bulimia se pueden plantear como polos contrapuestos, pero las dos llegan a crearse por una dependencia provocada por una situación de crisis. Se cae en un proceso adictivo en que la anorexia sería el polo negativo y la bulimia el positivo con sensaciones impulsivas.

También ocurre, según el doctor Rojo, que el 50% de las pacientes pasan de una enfermedad a la otra. Porque el punto en común está en utilizar la dieta como mecanismo que lleva a una conducta anormal, que conlleva trastornos mentales, además de los físicos.

El psiquiatra cree que la mejor forma de conseguir que las chicas puedan enfrentarse a la enfermedad es modificando su estado emocional. Es necesario crear unas condiciones para que puedan encontrar otras necesidades. 'Lo primero que pretendemos es que reflexionen y que se comuniquen con las demás pacientes', indica.

Deben replantearse muchas cosas. Lo primero es darse cuenta de los valores que tienen y de los que han perdido. Por eso el aislamiento es necesario. 'Tienen que seguir un proceso para conseguir ir ganando autonomía y sentirse más seguras', explica. Pero el doctor Rojo tiene muy claro que todo el esfuerzo depende de ellas. 'Cada una tiene que trabajar lo suyo para poder superarlo. Nosotros facilitamos el campo, la comprensión, la ayuda, pero el resto es cosa suya'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de noviembre de 2001.

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